AnaComment

LOS HÉROES OLVIDADOS*

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LOS HÉROES OLVIDADOS*

Porque no hace falta una amenaza extraterrestre para salvar el mundo…

La viruela era una enfermedad infecciosa muy grave que se caracterizaba por la aparición de erupciones en la piel y fiebre muy alta.

A día de hoy, según la OMS, afortunadamente está erradicada pero durante siglos devastó y arrasó numerosas poblaciones. El único tratamiento era la prevención mediante la inoculación o la vacunación. Esta empezó hace varios siglos en China (la más antigua, desde el 960 D.C.) y en Turquía (Lady Wortley-Montagu, esposa del embajador ingles en Constantinopla introdujo este método preventivo en Europa)  a través de la inoculación  de pus que sacaban de las pústulas de infectados. Pero no fue hasta el año 1796 en el que Edward Jenner, conocido como el padre de la inmunología, observó que a las lecheras le aparecían pústulas derivadas de la viruela vacuna y así se inmunizaban frente a la viruela humana. Con esta observación se abrió paso a la vacunación.

Unos cuantos años después de la creación de la vacuna de la viruela, un médico español, Francisco Javier Balmís, médico de la corte, decidió crear una expedición para llevar la vacuna a distintas partes del mundo. Esta fue financiada por el rey Carlos IV, muy concienciado ya que su hija había sufrido la enfermedad. Así en el año 1803 parte desde el puerto de A Coruña, en el navío María Pita, un grupo formado por 22 niños huérfanos de entre 8 y 10 años, el equipo médico y la rectora del orfanato donde vivían nuestros héroes, a la que también se le debe hacer una mención muy especial puesto que fue enfermera, madre y profesora de estos niños.

A estos pequeñajos se les inoculó en el brazo el virus vivo, que produjo las erupciones, en el lugar de la inoculación. Balmís se dedicó a pincharlas y sacar el pus e inoculárselo a otros niños, para, de esta forma, mantener la vacuna en perfecto estado hasta llegar a América (como os podéis imaginar en esta época no existían las neveras para conservarlas)

 

El viaje no fue fácil y sufrieron un montón de percances y malestares pero consiguieron llegar a su destino y salvar a miles y miles de personas, primero en América y más tarde en otras partes del globo, con su gran aventura. Por eso no podemos olvidarnos de ellos, de estos pequeños héroes que arriesgaron su vida para formar parte de la primera expedición sanitaria de la historia y entrar en los anales de la medicina.

 

* Este artículo esta basado en el libro de Los héroes olvidados de Antonio Villanueva Edo, os lo recomiendo.