Wolframio: la cara amarga del mineral que los nazis necesitaban y los gallegos tenían

El wolframio tiene el punto de ebullición más alto de todos los elementos conocidos, por eso se usa en los filamentos de las bombillas. Pero el uso que nos interesa en este post tiene que ver con que, mezclado con el acero, supone la base de importantes armas de guerra.

En la Segunda Guerra Mundial se usó para blindar la punta de los proyectiles anti-tanque, por eso conseguir Wolframio fue un tema estratégico para la Alemania nazi, que lo adquiría a través de la España franquista. Esto, obviamente, provocó una crisis diplomática con las potencias aliadas, pero también la desestabilización de algunas regiones españolas, como es el caso de Galicia.

En lo más profundo de Ourense, rodeadas de montañas y vigiladas por las aguas del río Maluro, se encuentran las minas de wolframio de Vilanova. Una fuente de riqueza en la España franquista... pero también una desgracia para los habitantes de la zona.

El 90% del wolframio de España se extraía por aquel entonces en Galicia, en especial en las comarcas de Barbanza, Bergantiños, Xallas o Valdeorras.

Como los alemanes lo pagaban a 4 veces el precio oficial, fueron muchos los lugareños que se dedicaron a extraerlo en plena época de hambruna post-guerra civil. Incluso algunos mineros (y mineras) trabajando para esa "joint-venture" entre franquistas y nazis, escondían pequeñas cantidades y luego de noche volvían a la mina para recuperarlas. Pero la cara amarga de este trabajo se ha descubierto con el tiempo: al extraer el wolframio de las piedras de cuarzo se liberaba arsénico, lo que fue deteriorando la salud de los mineros por envenenamiento.

Además, en la explotación del wolframio no sólo se participaba la gente del lugar, sino que también se llevaban lotes de prisioneros de guerra a las minas, obligados a trabajar en las peores condiciones. Y de esto trata precisamente la película Lobos Sucios de Simón Casal, estrenada en 2016.

En la Galicia de 1944, dos hermanas se buscan la vida como pueden: Manuela trabaja en una mina de wolframio para los nazis y Candela en el estraperlo en las montañas. Explora la coraza que impide a una de ellas priorizar lo que cree que debe hacer (no colaborar con los nazis) sobre lo que necesita hacer (obtener dinero para cuidar a su hija). En la trama se introduce, además, un grupo de resistencia que pretende robar ese metal.

Actualmente en Galicia quedan las minas de Lausame y Santa Comba, propiedad ambas de la empresa española Incremento Grupo Inversor.

Si os interesa el tema, podéis ver en youtube este documental protagonizado por los descendientes de algunos trabajadores de las minas y en el que se basa la película de Simón Casal.

Y en este artículo se desgrana un poco más el tema, mencionando el papel de los países aliados y también las empresa que se vieron beneficiadas por este mineral durante la época franquista (Banco Pastor, Unión Fenosa e, indirectamente, Finsa).