La vida moderna en Abril

La vida moderna explora las cositas que hacemos y compramos sin perspectiva: nos parece que son lo más, pero con un poquito de criterio y viéndolo desde lejos... pues no tanto.

Por ejemplo, dar a luz y maquillarte para la foto #esdisney Si todas siguiéramos los pasos de Pilar Rubio, Georgina Rodríguez o Chiara Ferragni, nos creeríamos que dar a luz es estornudar, que nazca el niño y, hala, a aquagym que llegas tarde.

Otra buena idea que puede no serlo tanto es desear tener el flotador que está de moda. Buena idea porque parece cómodo. Mala idea porque cuesta más de 100 euros. ¡¿Cómo?! Pues sí, se trata un descapotable retro color rosa, y encima es una edición limitada. ¿Por qué zeñó por qué?

Pero peor aún es desear el bolso a.k.a "lata de gasolina" de Chanel: 6.000 eurazos y es feo.

Y cerramos con una cosa moderna que sí nos ha gustado mucho, y otra que no nos ha gustado nada. El fotógrafo Gregg Segal (bajo el nombre de ‘Daily Bread’) ha fotografiado a niños alrededor de toda la comida que ingieren a lo largo de una semana con el fin de reducir la cantidad de alimentos procesados que comemos. Hay algunas fotos dramáticas, otras muy esperanzadoras... y en general son todas muy chulas!

Y ya por último algo que pertenece a la vida moderna, pero es muy serio: un estudio que ha hecho Amnistía Internacional llamado Toxic Twitter. En 2017 encuestó a 4.000 mujeres de ocho países, de las cuales un 76% afirmó haber cambiado su forma de utilizar la plataforma tras sufrir acoso o abusos: insultos basados en su raza, su aspecto físico, su sexualidad o, en mucho casos, el simple hecho de ser mujer. De ellas, el 32% reconoció haber dejado de publicar sus opiniones sobre ciertos temas.

Una red social que no pone trabas a este tipo de conductas... ¿hasta cuándo?