Las tres olas del feminismo

Hace poco leí un libro en el que la protagonista, una joven musulmana, es condenada a ser ejecutada por lapidación. Su delito era tener en su casa objetos relacionados con el culto a la imagen (maquillaje, pinzas para la depilación, lencería, zapatos de tacón...).

Al margen de los derroteros por los que este libro nos lleve y lo bien narrado que esté (que lo está), me harta que las protagonistas musulmanas de las novelas que denuncian el machismo islámico suelan ser acusadas por cuestiones ya muy superadas por la sociedad occidental. De este modo, cualquier mujer lectora (u hombre) puede empatizar con ellas, porque claramente no ha cometido ningún "delito" a ojos de la sociedad occidental más purista y son, claramente, víctimas de su contexto.

Pero, ¿y si lo hubiese cometido? Por continuar con las tramas más habituales: ¿y si hubiese engañado a su marido por el placer del sexo y no por un amor romántico? ¿o se hubiese aprovechado de su físico para conseguir bienes materiales y no para salvarse de un peligro? ¿Para cuándo una novela en la que la protagonista es, incluso, una persona con la que no empatizas, a la que tú como lectora también juzgas, a la que criticarías abiertamente si la conocieras y la tuvieras delante... pero a la que, obviamente, sigue siendo inhumano lapidar?

Creo que retar nuestra apertura de mente es más interesante que acomodarnos al discurso habitual de horrorizarnos porque se condene a las víctimas de delitos ya "superados". Las mujeres que simbolizan ese feminismo de tercera ola que aún no está socialmente aceptado (¿irreverentes, imperfectas, que expresan su sexualidad...?) también deberían tener su espacio como víctimas con las que empatizar.

Las 3 olas del feminismo serían, por tanto, los hitos que se han ido alcanzando y que se han conseguido normalizar: de reclamar la igualdad de la inteligencia y la reivindicación de la educación, se pasó a reclamar el derecho al voto, al trabajo, a la independencia de las decisiones de padres y maridos y, en general, a la plena ciudadanía. Y desde los años 90 (algunas autoras lo marcan en los 60, otras en los 80) se lucha contra el estereotipo sexual en los medios de comunicación, el arte y la publicidad, contra una sociedad teóricamente igualitaria pero que en la práctica sigue siendo jerarquizada, y que reclama acciones concretas en el área de la sanidad y protección femenina (aborto, violencia machista).

Nos resulta obvio apoyar a una protagonista amenazada por reivindicar su igualdad de derechos e independencia de las decisiones de su comunidad, pero parece más complicado apoyar a aquellas que potencian feminidad como medio de lucha. Y de ésto hablaremos en un post más adelante, en el que esperamos entrevistar a una de las representantes más combativas de esta 3ra ola en Vigo ;)