La ley del graffiti: reflexiones

Hoy no os traemos un nuevo mural vigués, sino un debate en torno a este tema: pintadas anónimas encima de las obras.

En nuestro último post hablábamos del mural dedicado a María do Carme Kruckenberg, situado en las escaleras da rúa Roupeiro. Pues bien, éste fue uno de los afectados por las pintadas anónimas: se le "añadió color" a sus gafas, entre otros detalles. Pero ha habido murales en los que se ha ido más allá y que han amanecido con una esvástica, como el caso de la plaza de Martínez Garrido (de Nelson Villalobos).

El debate surge en los casos de pintadas encima de obras urbanas ya existentes porque en el momento en que creas una obra en la calle, ésta ya pasa a pertenecer a la calle: ¿a favor o en contra de que cualquiera pueda pintar encima?

Dejando de lado el coste de arreglar las obras, y dejando también de lado las esvásticas (que sobran en cualquier pared, pre-pintada o no), éste es un debate tan antiguo como el... respirar.

Comenta Marc García, promotor de la app Wallspot (que te permite reservar paredes): "El fundamento de esta idea es que cualquier persona pueda pintar en un muro gestionado bajo el concepto de lo efímero. No queremos hipotecar los espacios con obras y artistas de renombre; me da igual que seas Escif, Zosen o una que pasa por allí. Nos basamos en la filosofía de la equiparación social, el muro nos iguala a todos: solo importa lo que haces y si te esfuerzas en hacerlo".

Ajá, ahí está el detalle: el muro nos iguala a todos, no importa que te haya contratado el concello, no importa que seas un chaval iniciándose en el graffiti, no importa que firmes, no importa que ilustres... lo que importa es que te expreses. PERO es interesante cómo cierra su frase "y si te esfuerzas en hacerlo". ¿Tapar una obra con una mierdi-firma que no llega ni a estatus de tag... es esforzarse?

Esto nos lleva a la primera norma (no escrita) del graffiti: consiste en no tapar ('pisar') una pieza ya realizada para colocar la tuya encima.

Realmente no hay un código escrito o secreto en el grafiti, a mi parecer, pero sí, digámoslo así, una ética, si quieres que tus piezas perduren y ganarte el respeto de lo demás escritores de graffiti. No se debe pisar la 'pieza' de otro escritor, si es así, se debe informar al mismo o de lo contrario en breve ese escritor te tachará o pintará encima de nuevo, hay gente que opina que hay un rango en plan, 'throw up' puede pisar 'tag', pieza elaborada o mural puede pisar a 'throw up'...”, explica el malagueño D.Darko.

Proteger las obras con metacrilato, escoger paredes elevadas y de difícil alcance, y sobre todo educar en la importancia de poner en valor y respetar estas obras son algunas de las soluciones que se han puesto encima de la mesa.

Sobre esto recogemos una interesante reflexión de Javier Abarca, un gran conocedor de la esencia del graffiti y el arte urbano (y defensor de sus raíces: la calle, el respeto al graffitero anónimo e ilegal, el respeto a las obras menores, el arte urbano como forma de expresión y no como deleite del público...):

"En general, las obras de arte urbano se conciben como efímeras, de modo que conservarlas contradice su esencia, y contradice la intención del artista. Sin embargo, como aficionado al arte urbano, no puedo negar que me sentí afortunado al encontrarme con los paneles de Haring. Y como estudioso del tema sé que, pese a todas sus limitaciones, este tipo de artefactos son útiles para la historia".

Porque, como comenta Marc, institucionalizar los murales es el único camino viable para que éstos existan:

"El hecho de prohibir el grafiti solo consigue fomentar el arte con prisas (las letras y los tags), puesto que el muralismo lleva tiempo y te expone a la multa. En el momento del veto la gente convirtió en referencia el marcar la ciudad; se favoreció a quien pintaba de manera ilegal en detrimento de aquellos que se curraban obras más elaboradas. Nosotros planteamos una disyuntiva: o se potencia el arte urbano por la vía institucional o solo podrán acabar con él a las bravas: cortando manos y prohibiendo el espray".
 Detalle de una de las obras afectadas (Nelson Villalobos, rúa de Blein Budiño). Imágenes de Faro de Vigo

Detalle de una de las obras afectadas (Nelson Villalobos, rúa de Blein Budiño). Imágenes de Faro de Vigo