Galicia no arde, la queman: 7 novelas sobre bosques y naturaleza

Se va a cumplir una semana desde que empezó la micro-ola de calor que culminaría en un Domingo lleno de incendios, tensión, humo y dolor. En Galicia se han quemado 35.500 hectáreas. Pero estos montes y bosques no son sólo de los gallegos: son de todos, porque Galicia aglutina el 45% de la masa forestal de España.

Nosotros, el equipo narcoléptico, residimos en una de las zonas afectadas y hemos vivido de primera mano todo este desastre, entre el miedo, la rabia y la impotencia. Por eso este post está dedicado a la naturaleza. Ojalá nunca se nos olvide cuánto la necesitamos.

Hemos escogido 7 libros en los que los bosques (o los árboles, o la naturaleza) son co-protagonistas (o un personaje importante de la novela). Esperamos que los disfrutéis:

EL BOSQUE ANIMADO: todos deberíamos re-leerlo estos días, para poner en valor el bosque gallego, animado por su flora y su fauna. Recordábamos en nuestra cuenta de Instagram uno de sus fragmentos. A medida que pasas las páginas lo sientes a tu alrededor: fresco, poblado, umbrío, lleno de sonidos. Está ambientado en la fraga de Cecebre, espectador de las historias de sus personajes (Pilara!) pero también protagonista de sus propias historias.

Los musgos, las zarzas, los brezos, los helechos (...) el corazón de la tierra siente sobre sí este hervor y este abrigo, y se regocija.

MI FAMILIA Y OTROS ANIMALES: El pequeño Gerald Durrel viajó a Corfú con su familia varios veranos y allí descubrió su pasión por la naturaleza. Todo lo que vivió lo narra en una trilogía que os recomendamos leer entera porque no sólo es una oda a lo sorprendente y divertido de la naturaleza, sino también un texto muy irónico que te saca carcajadas en cada capítulo.

Tumbado a la sombra de los olivos, veía desde allí todo el valle, un mosaico de campos, viñedos y huertos, hasta donde el mar brillaba entre los troncos de los árboles.

MI PLANTA DE NARANJA-LIMA: Precioso libro sobre un niño llamado Zezé de cinco años que vive en un barrio pobre de Brasil. Cerca de su casa, en una zanja, encuentra un pequeño árbol de naranjo, lo llama Minguito y empieza a contarle todos sus problemas. A pesar de ser un libro muy duro, es una de las novelas más leídas de la nueva literatura brasileña.

Minguito, ahora vamos a vivir siempre uno cerca del otro. Voy a ponerte tan lindo que ningún árbol podrá llegarte a los pies. Mira, todas las cosas de las que me entere te las vendré a contar, ¿de acuerdo?

CACAO: Tengo especial debilidad por este escritor (también brasileño), aunque mi favorito es otro de sus libros: Capitanes de la arena. Cacao me gusta mucho también, porque toca su tema habitual de lucha en contra de las desigualdades, pero también hay espacio para una historia de amor. Se desarrolla en unos cacaotales, y lo protagoniza uno de los trabajadores. Su lenguaje es rico y dulce: se te engolosinan los ojos al leerlo ;)

Sombra. Mucha sombra. El viento al sacudir los árboles hacía caer gotas de agua sobre nuestros hombros desnudos. Nos estremecíamos.

ESTO PARECE EL PARAÍSO: Me sorprendió encontrar un libro tan rico como éste, y eso que su lectura es tranquila, incluso empieza algo plana. Debe ser que no leí las reseñas previamente, porque la crítica se deshizo en elogios: «No se dejen engañar por su tamaño: ésta no es una obra en miniatura, es extensa, impresionista, de la mejor narrativa poética» (New York Review of Books). El protagonista empieza a sentirse viejo y esto le preocupa. La trama discurre entre amores tardíos, pero destaca un acontecimiento: la lucha que debe emprender contra la gente que ha contaminado la laguna de su pueblo, un atropello a la placidez del paisaje y también a la continuidad de su existencia.

Ésta es una historia para leer en cama, en una casa antigua, una noche de lluvia.

O BOSQUE DE ANCINES: De la nuestra lista, es uno de los dos libros que no me he leído pero sí tengo intención. Esta novela estuvo a punto de ganar el premio Nadal en 1945 (finalmente ganó "Nada" de Carmen Laforet, ambientada en la Barcelona de posguerra, que también recomiendo). Fue la primera en hablar de Romasanta, el supuesto hombre-lobo y asesino en serie que a principios del siglo XIX mató a 17 personas en Galicia. En la novela se convierte en Benito Freire, buhonero que con su tienda a cuestas recorre las tierras del Noroeste.

Los ojos, verdosos y fosforescentes, tan pronto miraban sosegadamente a lo lejos como relucían con una viveza siniestra para volver a sumirse en apacible beatitud, pero estos repentinos cambios apenas los percibían sino los más avisados.

EL BOSQUE INFINITO: Ésta tampoco me la he leído, pero también tengo intención. Es de Annie Proulx (también autora de Brokeback Mountain). Narra la historia de dos leñadores franceses que llegan a Nueva Francia (actual Canadá) a finales del siglo XVII. Son contratados en régimen de semiesclavitud por un despótico colono para trabajar talando árboles en los bosques “infinitos” de la comarca. Uno de ellos escapará y prosperará como comerciante, el otro comprará su libertad y se unirá a una india de una tribu nativa.

La ambición de Proulx es contar la historia del capitalismo en Norteamérica a través de la deforestación de sus bosques. Para ello, se sirve del enfrentamiento entre dos formas de entender el mundo, de vincularse a la naturaleza: la del comerciante sin escrúpulos, para quien colonizar significa explotar indiscriminadamente los recursos naturales y humanos de un territorio, y la del leñador mestizo, quien busca sus raíces (y su sustento) en medio de la deforestación cultural.

* La primera vez que leímos la frase "Galicia no arde, la queman" fue en el perfil de nuestra amiga Vitu ;) gracias