El mundo Mason Jar: no contaminante y muy cuqui

El mundo Mason Jar: no contaminante y muy cuqui

Parece una cosa más que se ha puesto de moda por ser unas jarritas monas, algo retro y con una tapa cómoda. Pero en su día fueron una revolución... te contamos la historia de las Mason Jars!

En 1858 el señor John Landis Mason de Philadelphia, hojalatero de profesión, patentó el primer frasco de cristal con tapa de rosca inicialmente fabricada en zinc (el zinc no se deforma a bajas temperaturas, aunque sí un poco en caliente). Uno de los beneficios que aportaba este frasco es su sellado hermético. Y eso en 1858 era clave (más población agrícola que debe conservar excedentes de cosechas, menos medios de conserva y refrigeración disponibles).

Los Mason Jar consiguen su original cierre hermético gracias a la separación de la tapa y la banda, la cual al ser enroscada en las guías del frasco presiona la primera contra el borde del mismo; un anillo de goma en la parte inferior de la tapa se encarga de crear el sello hermético.

El otro beneficio que aportaba es que eran reutilizables y se podían fabricar a un coste asequible para el público.

En 1884, conscientes de su enorme potencial, los hermanos Frank y Edmund  Ball descubrieron que la patente de John Landis Mason había expirado, y se lanzaron a fabricarlas en serie en la ciudad de Buffalo con su empresa, la Ball Corporation. Es por eso que a las Mason Jars también se las llama Ball Jars.

Las de los hermanos tenían un icónico color azul "aguamarina" por las características de la arena del lago Michigan, que se usó para fabricar el frasco hasta 1937. Se las llamaba las Ball Mason Blue y actualmente son piezas de coleccionista. También lo son las que se fabricaron en color azul intenso, verde oscuro, o en tonos ámbar (los más raros y más codiciados). Todas llevaban su logotipo "Ball" en vidrio en relieve.

En 1909 publicaron los libros "The Correct Method for Preserving Fruit" y, posteriormente, "The Ball Blue Book" (que ya va por su 37ª edición y contiene más de 500 recetas para envasar y conservar todo tipo de alimentos).

Cuando consigues tener un auténtico Mason Jar entre tus manos te das cuenta que realmente estás con una obra maestra y un pedacito de historia.

Las pujas para conseguir una Mason Jar original del siglo XIX han llegado a los 3.499,99$ en EEUU hace poco, para un ejemplar único debido a sus pequeñas imperfecciones: color ámbar miel, y error de imprenta con 3 eles "BALLL". Se estima que se fabricó entre 1986 y 1910.

Pero aún las hay más antiguas: las fabricadas entre 1850 y 1860 llevan el texto de la patente de Mason "Mason's Patent November 28th 1858", y esto es ya el no va más...

Actualmente tenemos nevera, congelador, todo tipo de tuppers, papel albal, bolsas de sandwich, neveras portátiles, máquinas de sellado al vacío caseras... así que su vuelta a nuestras cocinas se debe más a razones más "estéticas". Pero es verdad que en plena Take Away Economy sigue siendo un producto muy útil por ser hermético, ecológico, reusable, no contaminante y con sellado garantizado.

Y por si os motiváis, sabed que éste será el último año en que se producirá el modelo Púrpura, pero se va a lanzar un nuevo modelo ("Ideal", que no lo digo yo, que se llama así) con una asita.

Y en esta web las tienen de todos los colores, modelos, y tamaños.