Billy Mitchell, el rey del Arcade

Billy Mitchell, el rey del Arcade

Hoy en día, la fiebre de los llamados esports se encuentra en el punto álgido de su popularidad. Existen docenas de videojuegos que son jugados a nivel competitivo: League of Legends, Street Fighter, Counter Strike, FIFA o Starcraft por nombrar un puñado. Existen por tanto jugadores legendarios en sus respectivas disciplinas. Chavales – y no tan chavales - que han conseguido dominar un videojuego hasta el punto de hacer de ello su modo de vida. Faker, Jaedong, Daigo Umehara, Fatal1ty, GeT RiGhT... son nombres que resuenan en las cámaras de la leyenda videojueguil. 

Pero antes de toda esta parafernalia mediática, antes de todo el fenómeno competitivo y del juego remunerado, en los oscuros tiempos de los salones recreativos ya existía gente obsesionada con elegir lo imposible. Y uno de estos individuos no es otro que la superestrella de los videojuegos Billy Mitchell.

Nacido en 1965, pasó su infancia en Florida donde empezó jugando a máquinas de pinball, y no se interesó por los videojuegos hasta los 16 años. Pero la popularidad de los arcades, y en concreto de Donkey Kong, creado por la leyenda Shigeru Miyamoto, despertó su curiosidad. No pasó mucho tiempo hasta que Billy se dio cuenta de que aquello se le daba bien.

El famoso fontanero bigotudo Mario hizo su primera aparición en pantalla como protagonista de Donkey Kong.

El famoso fontanero bigotudo Mario hizo su primera aparición en pantalla como protagonista de Donkey Kong.

Era tal su dedicación que en el verano de 1982, Billy Mitchell realizó una llamada telefónica al que hoy es su amigo Walter Day y que por aquel entonces regentaba un salón recreativo que se encargaba de registrar los récords de los videojuegos del momento. Mitchell había leído en la revista Joystick que alguien había conseguido llegar a 1.400.000 puntos, y alegó que tal hazaña era imposible: su récord personal eran 886.900 y según sus propias palabras “no hay manera de que haya nadie tan bueno como yo”. Resulta que tenía razón, y que el récord era falso.

Y este fue solo el comienzo de una delirante carrera en la que registró varios récords de puntuación, algunos de los cuales mejoró en un breve regreso al mundillo entre 2004 y 2010:

⦁    En 1982 obtuvo el primer récord registrado de Donkey Kong: 886.900 puntos. 
⦁    En 1984 consiguió 7.881.050 puntos en BurguerTime. Ostentó el récord  hasta que en 2006 fue superado por Bryan Wagner.
⦁    En 1985 alcanzó 703,560 puntos en Ms. Pac Man, vigente hasta que en 2001 fue superado por Chris Ayra.
⦁    En 1985 se convirtió en la quinta (y última) persona en superar 10 millones de puntos en Centipede.
⦁    En 2004 mejoró el récord de Donkey Kong jr. hasta los 957.300 puntos.
⦁    En 2007 superó la barrera del millón en Donkey Kong con 1.050.200.
⦁    En 2010 mejoró sus récord llegando a 1.062.800 en Donkey Kong y 1.270.900 en Donkey Kong jr. durante un fin de semana, los más altos hasta ese momento. Ambos récords han sido ya superados.

Pero sin duda su logro más famoso tiene que ver con Pac-Man. En 1983, Mitchell estaba decidido a conseguir la partida perfecta: comerse todas las fichas, fantasmas y frutas posibles en cada uno de los 256 niveles del juego. Si bien esto ya es toda una hazaña, la segunda parte del problema no era menos intimidante: al llegar al nivel 256, los circuitos de la máquina fallaban, y mientras la mitad izquierda de la pantalla se mantenía normal, la mitad derecha se llenaba de interferencias que impedían ver la distribución del laberinto.

Hala, suerte. Tranquilos, el bug se parcheó en 2008. 

Hala, suerte. Tranquilos, el bug se parcheó en 2008. 

Tras darle muchas vueltas – tenían que pasarse los primeros 255 niveles antes de poder experimentar en el 256 – Billy y su amigo Chris Ayra consiguieron determinar la forma del laberinto oculto, la localización de las fichas de puntuación, y el máximo puntaje que se podría alcanzar gastando todas las vidas acumuladas hasta el momento en el último nivel: 3.333.360 puntos de nada. De locos, debieron pensar, y ahí quedó la cosa. Pero en 1998, Billy se enteró de que un par de canadienses estaban a punto de conseguir la “partida perfecta”. Tras una breve entrevista telefónica con ellos, Mitchell, convencido de que no era una bravuconada, se temía lo peor: alguien podía conseguir una partida perfecta antes que él. 

Así que retomó el juego que no había tocado en más de una década, hasta que en Julio de 1999 y tras 6 horas de juego consiguió la partida perfecta. 29.000 esquinas giradas sin un solo error. Y dijo: “Ya no tendré que volver a tocar este maldito juego jamás”.

BONUS: Billy Mitchell explicando la estrategia básica para pasarse el nivel 256.