Wabi-sabi en el Berbés

Wabi-sabi en el Berbés

Me gustaría hablaros en un término japonés que conocí hace poco: wabi-sabi.

"El wabi sabi es una apreciación estética de la evanescencia de la vida. Las imágenes wabi sabi nos obligan a contemplar nuestra propia mortalidad y evocan una soledad existencial y una delicada tristeza. También provocan un alivio agridulce, ya que sabemos que toda existencia comparte el mismo destino."

Aunque para simplificar se habla de ello como de "la belleza de la imperfección".

Pero el término original es más complejo y ambiguo, más intuitivo y emocional, más "sagrado". Y es que su origen está en el budismo Zen, que considera el lenguaje como el mayor obstáculo para una verdadera comprensión.

Pero, ¿qué es imperfección para la idea de belleza tradicional japonesa? lo rústico, lo modesto, la asimetría, aspereza, y otras consecuencias de procesos naturales, vulnerables a los efectos del tiempo y del trato humano: decoloración, óxido, deslustre, manchas, torsión, contracción, marchitamiento y grietas.

Dicho así es difícil de entender a la manera occidental.

Para nosotros (o según la rae) lo imperfecto es lo que no tiene todas las cualidades requeridas o deseables para ser bueno o el mejor de su género.

Es decir: casi todo. De hecho, wabi-sabi representa exactamente lo opuesto a los ideales occidentales de gran belleza como algo monumental, espectacular y duradero, heredado de lo ideales griegos.

Este concepto ha irrumpido en Occidente como "herramienta en la búsqueda de una existencia más feliz", menos exigente, más respetuosa. Está también ligado a la aceptación de nuestro cuerpo y a perder el miedo al fracaso.

A mi me hace pensar en la flota de barcos oxidados del Berbés. Que son viejos, llenos de redes caóticas, escotillas sucias, cuerdas gastadas por el salitre, descascarillados, olorosos... wabi-sabi puro.

* La imagen es de Jesús de Arcos