La escuela-taller de LVMH recupera el oficio artesano

La escuela-taller de LVMH recupera el oficio artesano

El oficio artesano lo tiene difícil: apenas recibe ayudas, apenas hay escuelas donde aprenderlo...

"Nuestro mayor problema es la mala imagen de la artesanía en España: está asociada a productos folclóricos de dudosa calidad creativa y técnica vinculados al souvenir, mientras que en el norte de Europa la artesanía es considerada como la vanguardia de la creación." (Juan Carlos Santos, organizador de los Encuentros Artesanía y Lujo). 

Aunque Piluca Hueso, fundadora de Rue Vintage 74, matiza: "La artesanía está más viva que nunca, prima el mejor poco y bueno, lo percibo en mis clientes. Tengo muchos clientes que ilusionadísimos van comprando muy poco a poco. Pero es un cambio de mentalidad lento, y desgraciadamente no llega a todos los sectores, hay profesiones que están sufriendo muchísimo y ven cómo las máquinas están acabando con sus trabajos."

Últimamente podemos ver iniciativas de agricultura más artesanal (huertos urbanos) o relacionados con la gastronomía (cerveza artesanal)... pero en moda (fuera del área de complementos) está más complicado. Excepto en un sector: el lujo.

Para luchar contra esta pérdida, LVMH ha creado una escuela-taller (Institute for Métiers of Excellence) que busca asegurar unas nuevas generaciones de artesanos altamente cualificados. Son cursos de dos años especializados en joyería, moda, artes culinarias, relojería... hasta 18 licenciaturas con prácticas en los talleres de algunas de las marcas de LVMH.*

En 2016 se han graduado 64 estudiantes, y el 82% de ellos ya han encontrado trabajo.

Pero no seríamos justos si no mencionásemos la Casa pionera en este sentido: Chanel, que en 2002 adquirió un conjunto de pequeños talleres especializados en sombreros, plumas y bordados que estaban a punto de cerrar.

"El del bisutero Desrues fue el primer taller que Chanel compró, en 1985. Once años después llegó el turno de Lemarié, plumajero y florista, y luego, los del sombrerero Maison Michel, Massaro (el zapatero que fabrica los salones beis con puntera negra desde que Chanel los diseñase en 1957) o el antiquísimo guantero Causse. Y en octubre de 2012, cuando se hizo pública la noticia del cierre de Barrie, un productor escocés de cachemir con el que Chanel llevaba un cuarto de siglo colaborando, la maison intervino y compró la empresa."

Además, en 2006 Bottega Veneta abrió la Scuola della Pelleteria en Vicenza. Posteriormente en 2008, Richemont (Cartier, Piaget, Jaeger-LeCoultre...) fundó el Institute for Swiss Watchmaking, que prepara a los estudiantes para obtener la certificación WOSTEP, símbolo de la excelencia suiza en el arte de la relojería. Y nuestro ejemplo más cercano, la Casa Loewe, que inauguró en 2013 su Escuela de Marroquinería.

Como vemos, hay muchos ejemplos de marcas de lujo apoyando la labor artesanal. Pero no olvidemos un detalle que va incluso más allá:

"Tener un taller o «atelier» en París con al menos 20 artesanos de tiempo completo" es requisito imprescindible para ser considerada una casa de haute couture.

Éste y otros criterios fueron definidos por La chambre syndicale de la haute couture en 1945 y actualizada en 1992. Los otros criterios son:

  • Diseñar ropa bajo pedido y a medida para clientes privados.
  • Los diseñadores pueden vender únicamente un diseño de cada prenda de la colección por continente.
  • Presentar cada temporada dos veces por año: para primavera-verano y para otoño-invierno ante la prensa en París, una colección de al menos 35 diseños para su uso de día y de noche (al inicio eran solo 25 diseños).

Éstas son las casas que han conseguido la distinción de alta costura:

Miembros oficiales: Adeline André, Gustavo Lins, Chanel, Christian Dior, Christophe Josse, Franck Sorbier, Givenchy, Jean Paul Gaultier, Maurizio Galante, Stéphane Rolland
Miembros extranjeros: Elie Saab, Giorgio Armani, Giambattista Valli, Valentino, Versace

Y es que hacer un vestido de alta costura bajo estas condiciones es realmente hacer una obra de arte: para este vestido de Givenchy fueron necesarias 34.600 bolas blancas de Rhodoid y 7.500 cristales y perlas Swarovski, todos ellos bordados a mano. Según el taller, fueron cuatro las personas que estuvieron acabando el vestido, y necesitaron 850 horas.

* Si no queréis iros a París, It Fashion Magazine acaba de publicar un listado con los mejores Centros para estudiar moda en España: Guía actualizada para elegir tu futura escuela de diseño.