Christian Lacroix: un genio con un modelo de negocio fallido

Christian Lacroix: un genio con un modelo de negocio fallido

No siempre los grandes consiguen mantenerse. Christian Lacroix considerado el mito de la moda en los 90, desapareció en 2009 al no poder adaptarse a los cambios del mercado.

Don innato tenía, rebosaba genialidad: Lacroix era una explosión de color, una explosión de materiales, y una explosión de la mezcla de sabores. Estilo barroco, teatral. Cuando podía expresarse libremente, Lacroix rompía con todo porque no se sentía a gusto con nada.

Entonces, ¿dónde estuvo el fallo? Christian declaró en 2009 que se reprochaba a sí mismo su talante nostálgico, su elitismo, un cierto mal gusto, su debilidad por ir siempre contracorriente. Pero parecen más las palabras de un hombre que echa de menos su pasado creador.

En realidad, el fallo de Lacroix fue su modelo de negocio que (en esta época en que hasta el lujo se rige por los números) sólo le generó problemas financieros.

Comprado por LVMH en 1993, Lacroix se quejaba de no haber podido intervenir nunca en la elección de los PDG de la casa y en haber conocido nada menos que 11 máximos responsables en los 8 años que perteneció al grupo. Esta descoordinación y pérdida de coherencia y control le llevó a un periodo de pérdidas.

Así que en 2005 LVMH se cansó de acumular excelentes críticas de prensa y público, pero sin vender como para llegar a ser una empresa rentable. Así que despachó Lacroix al grupo norteamericano Falic, especializado en duty free.

Falic no afrontó este nuevo negocio con los cambios necesarios para hacer resurgir a un, llegados a este punto, gigante descolgado del mercado. Es la desventaja de pertenecer a un gran grupo: la rentabilidad a corto plazo manda. En 2009, Falic anunciaba pérdidas que superaban los 10m€ con una facturación un 35% menos que en el 2007. También anunciaba su venta.

Y ese fue el final de Lacroix. En julio de 2009, Christian Lacroix pasaba su colección de HC en Paris gracias a la amistad de las modelos y técnicos de luz y sonido, que actuaron desinteresadamente llevando prendas realizadas con restos de telas de la casa. Fue un emotivo desfile con sabor a despedida, en el que recibió los aplausos del público de la sala puesto en pie.