Capitán pequeño, Capitán mayor

Capitán pequeño, Capitán mayor

Una de las experiencias que más evidenció la pobreza en que vive Guatemala me pasó debajo de casa.

Yo vivía allí por una beca. A la 01:00 (hora de cierre de bares oficial, casi un toque de queda) me dirigía a mi casa cuando me paró un niño de unos 8 años. Me pidió dinero y, al verle descalzo, le di suficiente para unos zapatos en el mercado.

"Para unos zapatos eh". Yo era voluntaria en un orfanato cercano y sabía que se había escapado pero que volvería allí en un par de horas. Así que lo que en realidad me preocupaba era que se lo gastara en pegamento, el mal de la mayoría de los niños de la calle.

Seguí hacia casa y al poquito volvió él, tirándome de la manga: "Dile que el dinero es para mis zapatos". Detrás de él estaba un niño más mayor: ponle 12 años, con cuerpo tan desnutrido que parecía tener 10. Aunque si nos guiamos por su malicia y cinismo, llegaba bien a los 75.

La situación era clara: mi niño descalzo se quedaría sin su dinero en cuanto me diese la vuelta. De poco iba a servir que empoderase al pequeño ("el dinero se lo he dado a él") o que amenazase al mayor ("si le veo sin zapatos en clase mañana el castigo será para ti"). La ley se cumpliría en cuanto me diese la vuelta.

Esa noche soñé con la mano del pequeño extendida frente a mi, abierta y rasgada, dejando una cavidad de carne, un espacio abierto y sangrante. Pesadilla sencilla que tardé en asociar con la cubierta de uno de mis libros favoritos: Capitanes de la arena, de Jorge Amado.

Libro duro, doloroso, pero de una belleza y dulzura emocionante. Poco me extraña ahora haber asociado al pequeño y al mayor con esa dualidad que muestra el libro: la visión tierna en primera persona de unos niños de la calle (el pequeño, tan expuesto y delicado), intercalada con la visión fría ofrecida por los diarios de esa plaga de ladronzuelos (el mayor, simbolizando la no empatía con la crudeza de sus actos).

Texto a parte merecería el trabajo de Daniel Gil diseñando las cubiertas de Alianza Editorial. Yo cierro este post recomendandoos este excelente libro.