El Shogun, el verdadero señor de Japón

El término Shogun viene de Seii Taishōgun (Gran general apaciguador de bárbaros) y durante mucho tiempo fue un cargo temporal para ocuparse de los bárbaros norteños de Japón, pero con el tiempo se convirtió en el gobernador de las islas, dejando al Emperador en segundo plano.

 Sakanoue no Tamuramaro , uno de los primeros Shogun

Sakanoue no Tamuramaro , uno de los primeros Shogun

Durante el periodo Nara, el emperador designó a una serie de generales para luchar contra los emishi (bárbaros) del norte, indígenas de etnias distintas de la del resto del archipiélago. Posiblemente el primer shogun fue Tajihi no Agatamori (recordad que en Japón primero va el apellido y luego el nombre) nombrado en el 720. Aunque posiblemente el primero en merecer el título, ya que él sí que consiguió derrotar a los norteños fue Sakanoue no Tamuramaro, nombrado shogun en el 791. 

Otros shogun fueron nombrados cuando las circunstancias los necesitaron, pero todo cambiaría con las Guerras Genpei, donde después de la guerra civil entre los Taira y los Minamoto, el ganador Minamoto no Yoritomo no solo consiguió el poder, sino que se hizo con el control total, dejando al emperador, ya una figura muy debilitada antes de la guerra, en segundo plano y añadiendo al título casi todos los poderes políticos y administrativos, dejando al emperador como símbolo religioso. Inaugurando el periodo del Shogunato Kamakura a partir de 1192. A partir de aquí empezaría también la época de gloria de los samuráis, que duraría tanto como los shogunatos.

 Minamoto no Yoritomo, fundador del Shogunato Kamakura

Minamoto no Yoritomo, fundador del Shogunato Kamakura

Tras Yoritomo, otros dos Minamoto fueron shogun, sus dos hijos, Yoriie y Sanetomo. Pero tanto uno como el otro acabaron muriendo en medio de la lucha entre otros clanes para controlarlos. Al final el clan Hōjō se hizo con el control, y le tomó el gusto a mandar en las sombras y se dedicó a poner niños como Shogun para controlarlos y deshacerse de ellos cuando se hacían mayores y así aguantaron hasta el año 1333.

 El emperador Go-Daigo

El emperador Go-Daigo

Los Hōjō empezaron a tener problemas con un nuevo emperador, Go-Daigo, que no se dejaba mandar y terminó escapando con las insignias imperiales, haciendo imposible que se pudiese nombrar a otro emperador, Go-Daigo encontró un aliado en Kusonoki Masashige, un guerrero prototipo de samurái, que luchó contra los Hōjō con tantas ganas que estos mandaron a su mejor general, Ashikaga Takauji, que decidió cambiarse al bando imperial y ayudar a derrotar a los Hōjō , el nuevo ejército imperial derrotó definitivamente al clan, acabando con el Shogunato Kamakura.

Pero la situación estaba lejos de solucionarse, y Ashikaga se enfrentó contra el emperador, incluso derrotando a Kusonoki y nombrando a su propio emperador, creando un conflicto dinástico durante años, conocido como Nanbokuchō (Cortes del Sur y del Norte). Ashikaga fue nombrado shogun por su emperador títere comenzando el Shogunato Ashikaga en 1338 que duraría hasta 1573.

 Ashikaga Takauji fundador del Shogunato Ashikara

Ashikaga Takauji fundador del Shogunato Ashikara

A Takauji lo sustituyó su hijo Yoshiakira y el hijo de este, Yoshimitsu, acabaría con el conflicto de las dos cortes imperiales. Los siguientes shogun pasaron sin pena ni gloria, hasta que el shogun Yoshimasa provocó una crisis dinástica al nombrar heredero a su hermano Yoshimi, pero al nacer un hijo inesperado, Yoshihisa, al año siguiente provocó una guerra civil, la guerra de Ōnin, que provocaría una enorme inestabilidad en el país durante 10 años (1467-1477). Los Ashikaga siguieron gobernando un país fragmentado perdiendo muchísimo poder real, sucediéndose shogun sin ninguna relevancia, hasta que llegamos a Yoshiaki, el último Ashikaga, que perdió el trono ante la insurrección de Oda Nobunaga, uno de los señores más poderosos, que lo venció y lo obligó a exiliarse, quedando el título sin dueño.

 Oda Nobunaga

Oda Nobunaga

Nobunaga, con el apoyo imperial, apoyándose en sus dos mejores generales, Toyotomi Hideyoshi y Mitsuhide Akechi, fue reunificando el país bajo el mandato del emperador, pero durante un asedio complicado, Toyotomi pidió refuerzos a Nobunaga, que mandó un ejército comandado por Mitsuhide, pero este decidió traicionar a su señor y atacó Kioto, Nobunaga, antes de ser capturado cometió sepukku. Toyotomi volvió corriendo con sus hombres a Kioto, derrotando a Mitsuhide. Convirtiéndose Toyotomi en el hombre más importante del país, pero nunca ostentó el título de shogun por su baja ascendencia, pero a pesar de todo consiguió unificar y pacificar de nuevo el país. Tras su muerte en 1598 aparecieron dos figuras que se disputaron el poder, Tokugawa Ieyasu, un líder militar e Ishida Mitsunari, un líder político, al final los ejército de los dos se enfrentaron en la Batalla de Sekigahara (la foto de portada es una representación de la batalla), donde salió vencedor Tokugawa, aglutinando todo el poder y comenzando un nuevo Shogunato.

 Tokugawa Ieyasu, fundador del Shogunato Tokugawa

Tokugawa Ieyasu, fundador del Shogunato Tokugawa

El Shogunato Tokugawa empezó en 1603 y duraría hasta 1868. Ieyasu y su hijo Hidetada, el siguiente shogun, dejaron todo tan pacificado tras años de guerras que nadie pudo enfrentarse a los Tokugawa durante años. Y así siguió Japón durante años y años, y de repente, durante el mandato de Tokugawa Iesada se encontró de pronto con los occidentales, en la Convención de Kanagawa en 1854 tuvieron que ser firmados los Tratados desiguales que obligaron a Japón a abrirse al comercio con los países occidentales bajo amenaza del comodoro estadounidense Matthew Perry y su armada que acababan de llegar a las costas japonesas. Tokugawa Yoshinobu accedió al poder en 1867, en un Japón ya muy distinto al de sus antepasados, con el shogunato de nuevo sin poder, intentó modernizar al ejército, pero la oposición de la gran mayoría de los señores y samuráis, que querían volver al glorioso pasado, hizo que se retirase en 1868, pero era imposible volver atrás, y el emperador Meiji Tennō, apoyándose en los occidentales, declaró no solo el fin del shogunato, sino la prohibición de los samuráis, acabando con el Japón tradicional, en la Restauración Meiji, poniendo fin a 700 años de emperadores controlados.