La guerra del cubo, cuando cualquier excusa vale para pegarse

En plena Edad Media, en Italia y en el Sacro Imperio Romano Germánico, el conflicto religioso entre Güelfos y Gibelinos, enfrentados por apoyar al papado o al Imperio germano por el control sobre la religión, provocó numerosos problemas durante años y años. Esta historia, que acabó con una batalla, no es más que otro conflicto derivado de este.

En 1325, en Italia, las relaciones entre las vecinas Módena, que apoyaba al Sacro Imperio, o sea eran Güelfos, y Bolonia, que apoyaba al papado, por tanto gibelina, eran de lo más tenso, además de por alguna guerra fronteriza anterior ya que las dos ciudades se encuentran muy cerca y sus límites de influencia se solapaban, dando lugar a pequeñas batallas por el control de ciertas zonas. El clima en las dos ciudades-estado era de guerra velada, con las dos ciudades acusándose una a otra de blasfemas y cosas por el estilo, además de numerosos ataques en las fronteras de los dos estados. 

 Italia en la época

Italia en la época

Un día, un grupo de soldados de Módena se debían estar aburriendo, o posiblemente empezaron a picarse para ver quién era el más valiente, y decidieron resolverlo de la peor forma posible, haciendo una estupidez... Unos cuantos soldados, aprovechando la entrada de refugiados a la ciudad, decidieron infiltrarse en Bolonia, burlar a los guardias y traer algo de vuelta para demostrar su hazaña, y lo consiguieron... Entraron en la ciudad, y sin que nadie se diera cuenta, robaron un cubo del pozo del centro de la ciudad y volvieron a casa sin que nadie pudiese detenerlos. Imaginad las risas de estos al llegar con el cubo y contárselo al resto, al poco tiempo ya se sabía en toda la ciudad lo que había sucedido, y en Bolonia no tardaron mucho en darse cuenta de que habían sido robados.

Lo que debería quedar como una anécdota se convirtió enseguida en un potencial conflicto, en Bolonia sentó muy mal que esto ocurriera, seguramente más por la humillación de que un grupo enemigo entro a sus anchas dentro de la ciudad, que por el cubo, pero la autoridad local pidió la devolución del cubo y que se disculpasen, a lo que Módena, entiendo que descojonados de la risa, se negó.

El conflicto no hizo más que escalar, y al final, en cuestión de meses, desembocó en una batalla, que al final era lo que las dos ciudades estaban buscando. Bolonia llamó a sus aliados (Mantua, Venecia, Milán, Ferrara e incluso tropas del emperador alemán) y llegó a reunir a 30000 hombres de infantería y 2000 de caballería para invadir a su rival, frente a los 5000 soldados y 2000 caballeros con los que contaba Módena para defenderse.

 Miniatura de la batalla

Miniatura de la batalla

El avance boloñés llegó casi hasta las murallas de Módena, en un colina cercana donde les esperaban las tropas modenesas, allí chocaron los dos ejércitos, en la llamada Batalla de Zappolino, que empezó casi al caer el sol y apenas duró unas horas y en la que, de nuevo, Módena humilló a los boloñeses, esta vez de verdad, al derrotarlos con semejante inferioridad numérica, unos 2000 hombres, casi todos boloñeses o aliados, murieron en la batalla y en la retirada posterior. A pesar de eso las hostilidades entre ambas ciudades no cesaron por mucho tiempo, hasta el final del conflicto madre entre la Iglesia y el Sacro Imperio.

  Torre Ghirlandina en la actualidad

Torre Ghirlandina en la actualidad

¿Y el cubo? Pues se quedó en Módena, e incluso hoy en día se puede visitar una copia, o el original según la versión, en la Torre Ghirlandina