Operación Antropoide, objetivo matar al nazi

La Operación Antropoide fue un atentado llevado a cabo por la insurgencia checa contra el alto mando nazi Reinhard Heydrich, uno de los más astutos y brutales SS.

Reinhard Heydrich está considerado como uno de los jefes nazis más terribles, un auténtico monstruo sin escrúpulos que completó numerosas tareas de exterminio y represión con una precisión quirúrgica. Creador de la SD, el servicio de inteligencia de las SS, y más tarde jefe de la RSHA, la Oficina Central de Seguridad del Reich, donde se aglutinó a la Gestapo, la SD y otras fuerzas. Fue uno de los principales responsables de La Noche de los Cristales Rotos y el oficial al cargo de los comandos especiales de las SS que provocaron asesinatos masivos, además de participar activamente en el Holocausto. Con semejante currículum, en el 41 fue enviado a la República Checa, en ese momento el Protectorado de Bohemia y Moravia, a poner orden en un país ocupado que no terminaba de plegarse a los alemanes.

 Heydrich con el uniforme nazi

Heydrich con el uniforme nazi

La intención de Heydrich era la de germanizar a los checos con terror y ejecuciones, a la vez que buscaba formas de mejorar la vida de los obreros que tanto necesitaba el régimen nazi para mantener una ingente producción militar. Miles de arrestos y ejecuciones o deportaciones le valieron el apodo del Carnicero de Praga. En su intento de domar a los checos incluso arrestó y ejecutó al primer ministro del gobierno títere checo, Alois Eliás. Heydrich era un racista que despreciaba a los checos, o los germanizaba o terminaría matándolos.

Su gestión fue tan eficaz que prácticamente desbarató a todos los grupos de resistencia checos, consiguiendo más docilidad por parte de la población. Los Aliados, con el Reino Unido al frente, veían con intranquilidad las medidas de Heydrich e instaron al gobierno checo en el exilio, encabezado por Edvard Benes a acometer un plan para acabar con Heydrich.

El 28 de Diciembre de 1941 fueron lanzados en paracaídas por la RAF los sargentos Jan Kubiš y Jozef Gabčík, entrenados por los británicos, una vez en suelo checo contactaron con el sargento Karel Čurda y el teniente Adolf Opálka para ultimar el plan. El resto del pelotón lo formaban los soldados Josef Bublík, Jan Hrubý, Jaroslav Švarc y Josef Valčík. No les costó elaborar el plan, ya que Heydrich, que consideraba que su terrible reputación lo hacía invulnerable, hacía todos los días el mismo recorrido en su coche sin ningún tipo de escolta, además el coche era un Mercedes Benz 320 descapotable sin ningún tipo de protección. 

  Jan Kubiš , uno de los responsables del atentado 

Jan Kubiš, uno de los responsables del atentado 

Se eligió el 27 de Mayo del 42 como la fecha del atentado, tres de los guerrilleros se apostaron en una curva cerrada por donde tendría que pasar el vehículo y esperaron; Kubiš, con una granada antitanque, Gabčík con un subfusil y Valčík, que les haría la señal cuando el coche estuviera cerca.

Y los tres esperaron, pero Heydrich no apareció a la hora, cosa sumamente extraña viniendo de él, y justo cuando se iban a retirar, el Mercedes del nazi apareció en la curva, Gabčík salió de su escondite y apuntó con el subfusil, pero este se engatilló, Heydrich y su conductor se dieron cuenta de que algo pasaba y sacaron sus armas y apuntaron al checo que salió corriendo, ese momento fue usado por Kubiš para lanzar la granada, estallando al lado de la puerta derecha trasera, hiriendo de gravedad a Heydrich con las esquirlas que salieron disparadas. El conductor persiguió a Kubiš, pero este le disparó dejándolo herido también antes de escapar. 

Heydrich fue trasladado al hospital Bulovka, pero como era un racista de cojones no dejó que ningún checo se acercase y pidió médicos alemanes y con el bazo reventado por una esquirla esperó hasta que llegó el médico de las SS

 El Mercedes de Heydrich tras el atentado

El Mercedes de Heydrich tras el atentado

Mientas tanto en Praga se declaró el estado de sitio, y las SS barrieron la ciudad en busca de los guerrilleros, matando a todo cuanto sospechoso encontraban. Los soldados checos se mantuvieron a salvo en una cripta de la iglesia de los Santos Cirilo y Metodio

El tratamiento de Heydrich no dio resultado y empezó a padecer una septicemia generalizada, los médicos alemanes nada pudieron hacer y el 4 de junio moriría, lo más probable por puro y duro racismo, al no dejarse tratar en el momento por médicos checos. Un tanto de justicia poética...

En la calle la represión continuaba, y el día 16, uno de los guerrilleros, Karel Čurda, decidió entregarse y traicionar al resto de sus compañeros pensando que de esa forma se acabarían las ejecuciones sumarias. El 18 de junio la iglesia fue rodeada, murieron todos los checos, pero a cambio se llevaron por delante a 14 alemanes e hirieron a otros 21.  

 La iglesia, con los agujeros de bala que quedaron tras el asalto

La iglesia, con los agujeros de bala que quedaron tras el asalto

Heydrich fue enterrado en Berlín con todos los honores y los nazis, ávidos de sangre, acusaron falsamente de colaborar a dos pequeñas localidades, Lídice y Ležáky, donde mataron a todos los hombres adultos y deportaron a campos de concentración a mujeres y niños, borrando las poblaciones del mapa literalmente. En total murieron unas 4600 personas en la represión por la muerte de Heydrich.

Karel Čurda sobrevivió a la represión y a la guerra, e incluso fue recompensado por los nazis, pero en 1947, al acabar la guerra, fue juzgado y ejecutado por traición en Praga