La Batalla de Qadesh, la primera batalla documentada de la historia

En el año 1274 a.c. el ejército egipcio del faraón Ramses II se enfrentó a las fuerzas hititas del rey Muwatalli II, saldándose con lo que parece un empate y con la firma del primer tratado documentando de la historia.

El joven faraón Ramses II, uno de los faraones más famosos, que empezaba lo que sería un larguísimo reinado, quería expandir su reino a costa de los territorios de Siria, una zona inmensamente rica y un cruce de caminos en el Oriente próximo, pero el territorio era también codiciado por otro enorme imperio, el de los hititas.

 Relieves sobre la batalla de Qadesh en un templo

Relieves sobre la batalla de Qadesh en un templo

Ramses II, a pesar de su juventud, fue coronado en 1279 a.c. con unos 21 años, era ya un experto guerrero, muy hábil sobre el carro y con el arco. Como ya habían intentado otros faraones anteriores, sabía que necesitaba controlar Siria, y para eso necesitaba tomar su capital, Qadesh, además de expulsar al Imperio hitita de la zona. Pero en frente tenía al soberano hitita, Muwatalli II, quizás tan astuto como el faraón, que se olió las intenciones de su homónimo egipcio, empezó a reunir un gran ejército, la intención era clara, un gran combate entras las dos fuerzas bajo las murallas de Qadesh.

Esta batalla está considerada una de las últimas de la Edad de Bronce, y como corresponde a la época, se solía luchar con carros de guerra, de dos o tres tripulantes (un conductor y un lancero o arquero, a veces acompañados de un escudero), e infantería, pertrechada de bronce.

 Carro de combate hitita

Carro de combate hitita

Los hititas pusieron en el campo de batalla 3700 carros y 40000 infantes frente a unos 2000 carros egipcios y 20000 infantes. La diferencia sustancial entre los dos ejércitos es que para los hititas su unidad principal eran los carros de combate, siendo la infantería una unidad de reserva y menos preparada, en cambio los egipcios preferían centrarse más en la infantería, muchísimo más profesional y preparada que cualquier otra.

Todo parece indicar que el lugar de batalla fue previamente pactado y formalizado para arreglar de una vez por todas el problema fronterizo entre los dos imperios. Ramses II dividió a su ejército en cuatro y lo mandó hacia Qadesh. Ramses llegó sólo con una parte de su ejército al lugar, que encontró vació y decidió montar su campamento para esperar al resto de sus fuerzas. Pero los hititas sí que se encontraban allí, escondidos detrás de la ciudad de Qadesh. Ramses y los suyos, alarmados, mandaron mensajeros para que el resto de sus tropas se dieran toda la prisa posible. Pero con esto también contaba Muwatalli II, que emboscó y aplastó al segundo cuerpo del ejército egipcio, que se iba a reunir con las tropas encabezadas por Ramses II.

Los hititas contaban no sólo con la ventaja táctica del lugar, sino que una gran polvareda se había levantado desde la llegada de los egipcios, imposibilitando la visión lejana. Tras destruir a parte del ejército, los hititas marcharon contra el campamento egipcio, pero fueron rechazados. Ramses pasó al ataque y encabezando el mismo se lanzó contra los carros enemigos, que trabados, no se pudieron defender, provocando muchísimas muertes. Muwatalli II intentó atacar de nuevo por otro lado el campamento, pero la llegada de más tropas de Ramses II desbarató su ataque, capturando a numerosos nobles hititas.

 Relieve que muestra a Ramses II en la batalla

Relieve que muestra a Ramses II en la batalla

En este momento, y con el grueso de sus tropas a punto de llegar, Ramses decidió castigar a los suyos por la anterior derrota, matando a una décima parte de sus tropas, ante la horrorizada visión de sus prisioneros, a los que luego soltó para que contaran lo que acababan de ver a su rey.

El ejército hitita se había quedado casi sin carros y la crueldad egipcia hizo mella en la moral, pero Muwatalli II entendió que a pesar de ello, y de que el faraón egipcio aún contaba con tropas por llegar, decidió pedir la paz, bien sabía que a pesar de todo, Ramses había perdido demasiados hombres y él suficientemente pocos, para mantener el control en la zona. Ramses, humillado a pesar de haber ganado, tuvo que volver con el rabo entre las piernas. Aún tardaron 16 años en firmar un tratado duradero de paz, el Tratado de Qadesh, el más antiguo conservado de la historia, que marcó las fronteras entre ambos imperios y la renuncia egipcia a volver a intentar conquistar la zona. Al final fueron los hititas, a pesar de sus enormes pérdidas, los que se llevaron la victoria.

 Rostro del Ramses II

Rostro del Ramses II

Aún así, y con los años, Ramses II, gracias a una enorme campaña de publicidad, consiguió convertir a Qadesh es una victoria, o al menos en un empate entre las dos fuerzas. La mayoría de la información  de esta batalla sale de tres fuentes coetáneas a la batalla: el Poema de Pentaur, mandado redactar por el propio Ramses II y del que se conservan 8 copias, el Boletín de Guerra, del que quedan 7 unidades, y el propio Tratado de Qadesh (la foto de portada es de los restos del tratado actualmente conservados), del que existen algunas copias también. Por este motivo esta batalla llegó a nuestros días con tanta información, siendo difícil encontrar tanto detalle en muy pocos relatos posteriores de otras batallas antiguas.