Los Excubitores, la guardia pretoriana del Imperio Bizantino

Durante los primeros siglos del Imperio Bizantino surgió una unidad de élite que se ocupó de la defensa del propio emperador, ganando gran influencia, hasta el punto de que numerosos excubitores llegaron a ser emperadores.

La creación de los excubitores, cuyo nombre significa algo así como vigilantes, se debe al emperador León I el Tracio, que fue nombrado emperador en el 457 pero no mandaba demasiado, ya que todo el poder estaba en manos del magister militum (máxima autoridad militar) Aspar, un alano que descendía de un magister militum anterior y que gobernaba en la sombra tanto en el Imperio Oriental como en el Occidental. León I, ni corto ni perezoso, buscó entre sus súbditos al pueblo más belicoso, los isaurios, que vivían en los Montes Tauro (actualmente en el centro de Turquía) y los llamó a palacio, y allí se presentó su líder, Tarasis Kodisas, con sus 300 mejores soldados, a los que el emperador nombró su guardia personal y Tarasis pasó a ser Comes excobitorum, Conde de los excubitores.

 Busto de León I, en el Louvre

Busto de León I, en el Louvre

La oportunidad de León I llegó cuando el hijo de Aspar, Ardaburio, intentó sobornar a los propios excubitores, Tarasis lo denunció ante el emperador, y tanto el hijo como el padre fueron apartados del poder. León I estaba tan contento que casó a Tarasis con su hija Ariadna, y lo nombró magister militum también. Tarasis, para asegurarse una posición en la corte, cambió su nombre al más aceptado griego Zenón.

Los excubitores se convirtieron en el único cuerpo militar en Constantinopla, no sólo convirtiéndose en imprescindibles, sino que su influencia creció tanto desde el principio que el mismo Zenón se convirtió en emperador en el 474. A pesar de todo los isaurios eran vistos como extranjeros por los habitantes de la capital, y hubo mucho revuelo y levantamientos contra ellos en los primeros años

 Dibujo de Zenón

Dibujo de Zenón

Cada vez más cercanos a los emperadores, sobre todo al empezar a aceptar miembros de otros lugares del imperio, ser su líder prácticamente garantizaba la tiara imperial. Justino, el comes durante el reinado de Anastasio I, sucesor de Zenón, lo sucedió en el trono en el 518. Al igual que unos años más tarde, durante el reinado de Justino II, sobrino-nieto del anterior Justino, se apoyó militarmente en el comes Tiberio, que lo sucedería como Tiberio II (578). Y a este lo sucedió de nuevo su comes excobitorum Mauricio en el 582.

Pero tanto poder empezó a ser peligroso para los emperadores posteriores, que veían al líder de su guardia personal como un rival en el trono, así que poco a poco, las funciones de los excubitores fueron reduciéndose hasta desaparecer de los registros hacia la segunda mitad del siglo VII.

 Moneda de Constantino V 

Moneda de Constantino V 

Pero en el siglo VIII, bajo el reinado de Constantino V, los excubitores reaparecen con una nueva función, se convierten en una de las Tagmata, unidades especiales del ejército bizantino que representan su núcleo central y son las mejor formadas y las más leales al emperador, bajo el mando de un doméstico, un tipo de líder militar. Ahora ya no estaban en palacio, sino que eran una unidad de caballería pesada que se desplazaban por el imperio a donde fueran necesarios, bien para combatir a enemigos exteriores, bien para mantener a los internos a raya. Con el tiempo, repitiendo viejas costumbres, el cargo de doméstico fue ganando popularidad y poder, consiguiendo que algunos de estos generales llegaran al trono, como Miguel II en el 820.

Desgraciadamente los grandes tiempos del Imperio ya habían acabado, y los excubitores, como otras muchas unidades no soportaron la sangría militar por tantas invasiones extranjeras y guerras civiles. La última vez que salen nombrados en la historia es como una de las unidades que lucharon en la Batalla de Dirraquio (en la actual Albania) en el 1081, que enfrentaron a las tropas bizantinas del emperador Alejo I Comneno con un ejército normando que quería penetrar en el imperio. Los normandos aplastaron a los bizantinos, provocándoles unas 5000 bajas, siendo probablemente los excubitores parte de estas. Y así acabó la unidad de élite que durante un tiempo rigió el derecho al trono del Imperio Bizantino.