La gens Anicia, del principio al final de Roma

Desde sus primeros tiempos, para los romanos su gens familiar era muy importante, siempre viéndose en el espejo de sus antepasados, muchas de sus ramas familiares duraron siglos, esta es una de ellas, con poco peso durante la República, sería con el moribundo Imperio Occidental cuando alcanzarían muchísimo poder. 

Los Anicci aparecen por primera vez en la historia en la temprana República Romana, es muy probable que vinieran de la ciudad Latina de Praeneste (actual Palestrina) ya que el primer Anicio conocido, al ser elegido Edil a finales del siglo IV a.c., llevaba el cognomen Praenestinus.

El primer Anicio verdaderamente importante durante le República fue Lucio Anicio Galo, que luchó contra los piratas ilirios (los de Teuta) durante las Terceras Guerras Macedónicas en el 168 a.c. y elegido cónsul en el 160 a.c. 

Durante la época imperial vuelve a aparecer una subrama familiar en la historia, a principios del siglo IV d.c. durante el Bajo Imperio Romano en tiempos de Diocleciano.

 Gregorio Magno, un papa Anicio. por Goya

Gregorio Magno, un papa Anicio. por Goya

Estos Anicios destacaron sorprendentemente y llegaron a sobrevivir al final del Imperio. Poco a poco fueron ganando una parcela muy importante de poder, que aumentaba generación tras generación. Los Anicios fueron los primeros senadores en convertirse al cristianismo y gracias a una buena gestión también se hicieron muy ricos. El número de cónsules de la familia es enorme en esta época, llegando a tener muchísimo control sobre los asuntos de Roma.

Anicia Faltonia Proba fue una poetisa que le dedicó versos religiosos al emperador Honorio.

Sexto Pretonio Probo, sobrino de la poetisa, fue uno de los más destacados, con una fulgurante y destacada carrera, en menos de 15 años de cursus honorum ya había conseguido ser consul (371) junto con el futuro emperador Graciano y fue más tarde elegido para el puesto de Prefecto del Pretorio, una de las más altas dignidades. Defendió Roma de las invasiones en más de una ocasión, mecenas del arte también, era muy famoso en su época e inmensamente rico. Acompañó al exilio y se mantuvo fiel a Valentiniano II tras el ataque de Magno Máximo. Su estima y dignidad era tan altas que sus dos hijos, Probinio y Olibrio se les eligió como cónsules siendo muy jóvenes.

En el 455, tras un nuevo caos en Roma tras la muerte de Valentiniano III, es elegido emperador Flavio Anicio Petronio Máximo, pero devorado por los acontecimientos dura solo dos meses, días después Genserico saquearía Roma. 

 Posible busto de Anicia Juliana

Posible busto de Anicia Juliana

Más tarde, Flavio Anicio Olibrio fue elegido Emperador de Occidente, pero en un Imperio ya agonizante, no era más que un títere del vándalo Genserico. Murió tras solo 5 meses en el trono en el 472. Su hija, Anicia Juliana, estuvo a punto de casarse con Teodorico para restaurar el Imperio de Occidente, pero ella se negó. Pasó toda su vida en Constantinopla, donde fue una mecenas del arte.

En el 480, en la Roma ocupada por Odoacro nació Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio, conocido como Boecio, el último gran Anicio, conocido como El último romano, el primer escolástico, por toda su obra filosófica, siendo de los primeros en recuperar la filosofía clásica para unirla al cristianismo. También destacó como músico, matemático y estadista. Políticamente consiguió gran poder bajo el mandato de los ostrogodos de Teodorico el Grande, pero sus enemigos lo acusaron de conspirar con el Imperio Oriental y fue apresado y ejecutado en el 520, es mártir de la Iglesia católica.

 La Tumba de Boecio, en la iglesia de San Pietro en Pavia

La Tumba de Boecio, en la iglesia de San Pietro en Pavia

El poder político y religioso de la familia fue tal que tres de sus miembros fueron elegidos papas, Félix III (483-492), Félix IV (526-530) y Gregorio Magno (590-604) uno de los grandes papas de la historia del Vaticano.

En el 541, Anicio Fausto Albino Basilio sería el último cónsul de Roma. De cualquier manera la familia siguió medrando al acogerse bajo el manto de los ostrogodos e incluso luchar contra el Imperio Oriental para mantener la independencia de la parte occidental.