Los Banu Qasi, los hijos de Casio

Con la conquista musulmana de la península Ibérica en el 711 mucha gente optó por convertirse para no perder su parcela de poder. Uno de ellos fue el visigodo o hispano-romano Conde Casio, que no solo consiguió mantenerse, sino que su familia se haría mucho más poderosa durante los dos siglos posteriores.

El Conde Casio era señor de la zona del valle del Ebro entre Navarra y Zaragoza, para no perder su territorio consiguió un pacto especial con los árabes, él se convertía y juraba vasallaje al Califato Omeya. Con sus dominios asegurados, murió en el 715 dejando todo a su heredero, Fortún ibn Qasi.

 El hogar de los Banu Qasi

El hogar de los Banu Qasi

Ahora Fortún controlaba la zona fronteriza entre el incipiente Reino de Asturias y Al-Andalus. Fortún, para afianzar su posición y alianza, se casó con la nieta de Musa ibn Nusair, el conquistador de la península, e hija de Egilona, la viuda del Rey Rodrigo, ahora casada con el hijo de Musa. Gracias a esto fue nombrado valí (gobernador) de Zaragoza, acrecentando sus territorios. 

El hijo de Fortún, Musa ibn Fortún, tras algunas victorias consigue hacerse independiente del Emirato de Córdoba, pasando los Banu Qasi a ser gobernantes, aunque ya lo eran de facto, de todos sus territorios sin rendir pleitesía. Musa de casó con Oneca, viuda de Íñigo Jiménez, señor de Pamplona, haciendo que su hijo, Musa ibn Musa, fuese hermanastro de Íñigo Arista, el primer rey de Pamplona, lo que forjaría una potente alianza entre las dos familias. Musa ibn Fortún muere en alguna sublevación de la época, sin quedar claro ni el cual ni en qué año, no sin antes servir al Emir en varias batallas, consiguiendo importantes recompensas.

 Estatua de Iñigo Arista en la Plaza de Oriente en Madrid

Estatua de Iñigo Arista en la Plaza de Oriente en Madrid

Musa ibn Musa, llamado al Qasaw (el Grande) fue el miembro más importante de los Banu Qasi, nacido en el castillo de Arnedo en el año 800, su juego político estuvo marcado por los continuos cambios de bando, pero siempre se mantuvo fiel a su alianza con su medio hermano Iñigo Arista. Pero sí que luchó contra los cristianos, a los que derrotó en el 851 en Albeda. Para el 852 fue nombrado valí de Zaragoza, lo que le dio muchísimo poder en toda la zona del Ebro, llegando a ser llamado el tercer rey de España. Al final, su poder fue un estorbo para el Emirato, que tuvo que luchar contra él para bajarle los humos y que aceptase seguir siendo vasallo, quitándole poder y dándoselo a familias rivales, como los Tubiyies, a partir de aquí empezaría el declive de los Banu Qasi. Se casó con Assona Íñiguez, su media sobrina, con la que tuvo varios hijos, el mayor,  Lubb ibn Musa lo sucedería. Muere en Tudela en el 862. 

 Estatua de Musa el Grande

Estatua de Musa el Grande

Muhammad ibn Lubb aún mantuvo bastantes plazas fuertes a lo largo del Ebro, que tuvo que fortificar ante el avance del reino de Pamplona. Su hijo, Abdalá ibn Muhammad, le conquistó Calahorra a Sancho Garcés, rey de Pamplona, el primero que no estaba emparentado con ellos. Pero Sancho Garcés se vengó, lo derrotó y capturó, matándolo en prisión poco después. El hijo de este Muhammad ibn Abdalá derrotaría unos años después, con la ayuda del Emir Abderramán III, al rey pamplonés, volvió a tomar Calahorra. Pero intentó seguir expandiéndose y fue derrotado y encarcelado por Ordoño de León, que aunque lo liberó, sobornó a sus tropas para que lo mataran. La mayor parte de las plazas fuertes de los Banu Qasi cayeron poco después. En el 924 perderían sus últimas posesiones, siendo barridos de la historia.