La Unificación Italiana

En el siglo XIX surgieron, unidos al Romanticismo, una serie de nuevas ideas, como los nacionalismos, que se apartaron de la concepción más medieval del estado vinculado a una dinastía familiar, para pasar a una concepción unificadora por cultura o idioma. El caso italiano es claro ejemplo. Para principios del siglo XIX en la península había más de una docena de países, donde destacaban el Reino de Piamonte-Cerdeña, los Estados Pontificios, el Reino de Dos Sicilias y el Véneto controlado por Austria, todos rodeados de otros pequeños estados.

Con las revoluciones de 1820 y 1830 que sacudieron Europa, Italia también vivió años convulsos, donde un montón de intentonas en los diversos estados buscaron una Italia Unificada, aunque fracasaron, dejaron el germen de lo que vendría después. 

 Italia a comienzos del siglo XIX

Italia a comienzos del siglo XIX

En 1848, el Reino de Piamonte-Cerdeña, los Estados Pontificios y el Reino de Dos Sicilias, se aliaron para intentar echar a Austria del norte de Italia, donde llevaba años ejerciendo su poder. Pero las intrigas entre ellos y la falta de cohesión entre los reyes y los revolucionarios hizo fracasar todo. 

Pero en 1852 el Conde de Cavour fue nombrado primer ministro del Reino de Piamonte-Cerdeña, muy hábil político, empezó un acercamiento hacia Francia e Inglaterra para intentar aislar a Austria. Cavour consiguió pactar con Napoleón III una guerra conjunta contra Austria, provocaron a Austria para que atacara y la dejaron conquistar bastante territorio, y a pesar de los esfuerzos del general austriaco Gyulai, su ejército empezó a tener problemas. Los ejércitos combinados de Francia y Piamonte-Cerdeña fueron demasiado para los austriacos, que tuvieron que recular y abandonar la zona. En la batalla de Solferino, especialmente cruenta, se decidió la guerra hacia el lado Franco-Piamontés, esta batalla, que dejó tantos muertos y heridos fue  el germen para la constitución de La Cruz Roja por Henri Dunant, que conmovido con las víctimas, ayudó a los dos lados por igual m Napoleón consiguió los territorios de Saboya y Niza y Victor Manuel II, rey de Piamonte-Cerdeña agrandó su reino con Lombardía, La Toscana, La Romaña, Módena y Parma, convirtiéndose en el reino italiano más poderoso. 

 El Conde de Cavour

El Conde de Cavour

Para 1860, el norte estaba prácticamente unificado en manos italianas, pero quedaba el sur, donde el reino más poderoso era el Reino de las Dos Sicilias, gobernado por el rey Borbón Francisco II. El reino, aunque económicamente sólido, estaba muy descontento y ya habían estallado revueltas que fueron sofocadas. Y para allí marchó Giuseppe Garibaldi, uno de los revolucionarios más importantes de Italia, que llevaba combatiendo desde hacía años en todas las guerras importantes para la Unificación, con mil de sus mejores veteranos de guerra se marchó al sur a tomar el reino de Dos Sicilias en lo que se llamó la Expedición de los Mil.

El 11 de Mayo desembarcó en Sicilia, apoyado por tropas inglesas y piamontesas, y aunque en lo militar le fue bien, el pueblo reaccionó en su contra. Fue conquistando territorio y haciendo retroceder a las tropas borbónicas, pero los agentes piamonteses tuvieron que esforzarse para falsear el descontento de la gente. Incluso se hizo una votación amañada para justificar que el pueblo de Dos Sicilias quería unirse al reino de Piamonte-Cerdeña. Francisco II intentó con todas sus fuerzas resistir, pero fue en vano y fue perdiendo territorio hasta que se vio obligado a escapar a Roma. Garibaldi se convirtió en dictador, para poco después ceder Dos Sicilias a Víctor Manuel II.

 Garibaldi

Garibaldi

Para principios de 1861 casi toda Italia estaba bajo el control piamontés, a excepción de los Estados Pontificios y el Véneto, controlado aún por Austria. El 17 de Marzo, Víctor Manuel II fue nombrado rey de Italia. Cavour moriría poco después habiendo cumplido su cometido.

5 años después llegaría la oportunidad de echar a los austriacos, estos estaban enfrentados a Prusia, que también estaba intentando unificar todos los países alemanes bajo su control. Italia buscó un pacto con Prusia y los dos atacaron a la vez a Austria. El 23 de Junio del 86 Italia le declaró la guerra, pero fue un desastre, desde el principio sólo consiguieron perder y defenderse malamente, afortunadamente para ellos Prusia era otro cantar, le dió tal paliza a Austria que está pidió a Napoleón III que mediara para acabar con el conflicto. Italia necesitaba ganar desesperante algunas batallas antes del armisticio y lanzó a todas sus tropas que consiguieron ocupar bastantes territorios en el Véneto, consiguiendo fuerza para las negociaciones. Con el Tratado de Viena del 3 de octubre Italia se anexionó el Véneto. Ahora sólo quedaba Roma y algunos territorios fronterizos.

Garibaldi, que nunca se llevó demasiado bien con Víctor Manuel II, soñaba con conquistar Roma, y en más de una ocasión lo intentó, teniendo que ser parado por tropas francesas e incluso piamontesas. Pero las cosas cambiaron de nuevo en 1870, la guerra empezó entre Prusia y Francia, y estos retiraron todas sus tropas de Roma. Víctor Manuel II esperó a que Napoleón III cayera tras la Batalla de Sedán y empezó sus maniobras para tomar Roma, primero diplomáticamente, y cuando estén falló mando a su ejército. Pío IX no quiso rendirse y los italianos tuvieron que bombardear Roma, un poquito nada más, poco podía hacer el ejército papal ante el italiano. Aunque el papa no dio su brazo a torcer, Roma y todo el Lazio pasó a ser parte de la Italia unificada.

 Monumento a Víctor Manuel II en Roma

Monumento a Víctor Manuel II en Roma

Y sólo quedaban una pocas zonas limítrofes, que seguían bajo el control de Imperio Austriaco, donde surgió un movimiento de liberación y unión con Italia, el Irredentismo, pero que no encontró solución hasta el final de la Primera Guerra Mundial y acabaría cuando Italia fue recompensada con las provincias de Trentino, Alto Adigio, Trieste y Gorizia. Poco después, con la subida de Mussolini al poder se pidieron más territorios, pero los más importantes, Dalmacia y Ragusa, aunque era parte de la reclamación histórica italiana desde hacía mucho, pasarían a formar parte de Yugoslavia.

Y así acaba el proceso que duró un siglo, para configurar el actual estado italiano.