El USS Indianápolis y su trágica historia

El USS Indianápolis fue un crucero pesado americano famoso por dos hechos que costaron muchas vidas. Fue el encargado de llevar el material nuclear para las bombas de Hiroshima y Nagasaki y fue el último barco estadounidense hundido en la Segunda Guerra Mundial.

El USS Indianápolis fue botado en 1931 y sus primeros años fueron plácidos, durante el 36 fue el barco encargado de llevar al presidente Roosevelt en su gira sudamericana. 

Durante la Segunda Guerra Mundial estuvo ubicado en el Pacífico, salvándose de la destrucción en Pearl Harbour al estar de maniobras. En los siguientes años estuvo involucrado en distintos ataques contra y de los japoneses. En el 45 participó en el desembarco de Iwo Jima, quedando gravemente dañado pero seguía siendo funcional, así que también participó en el ataque a Okinawa, tras el cual fue mandado a reparar a San Francisco por los numerosos daños sufridos por los ataques de los kamikazes japoneses.

 El USS Indianápolis en Pearl Harbour

El USS Indianápolis en Pearl Harbour

El hecho de encontrarse en California en ese momento fue crucial, ya que era el buque más cercano a Alamogordo, donde las pruebas nucleares del Proyecto Manhattan habían terminado, así que fue designado para llevar el material nuclear. Todo se hizo con tanto secretismo que ni la tripulación sabía lo que transportaba. Las órdenes al contralmirante McVay era claras y escuetas, viajar lo más rápidamente posible a Tinian, cerca de Japón y evitar que la carga cayera en manos enemigas. 

Cumpliendo la misión en tiempo récord, el USS Indianápolis se quedó cerca de Guam, pero como si misión era secreta, la Marina no estaba informada de su posición. Recibieron nuevas órdenes de ir a Filipinas, pero como Japón ya estaba prácticamente encerrado en su isla, no se le puso escolta. El USS Indianápolis no tenía sistemas de detección de submarinos... El problema es que sí que había submarinos en la ruta, pero el Alto Mando no se preocupó por dar esa información a McVain. 

El 29 de Julio, sobre las 23:00 fue detectado por un submarino japonés, el I-58, que disparó 6 torpedos contra el barco, dando dos en el blanco, uno en la proa y otro en la sala de máquinas. El barco se quedó sin energía, impidiendo que pudiese pedir ayuda por radio, y empezó a escorarse a estribor, tumbándose y empezando a hundirse. Esto provocó que la mitad de los botes salvavidas, los del lado de estribor, pudieran ser usados. Aún así, McVain había instruido bien a sus hombres en caso de hundimiento y 880 de 1196 tripulantes pudieron abandonar el barco.

Sin radio y sin que la Marina supiera exactamente dónde se encontraban su situación era muy complicada. Realmente el Alto Mando, ocupado con el ataque a Japón, se había desentendido completamente de ellos, y nadie se alertó ni cuando el día 31 el Indianápolis no llegó a Manila.

El problema, uno de muchos, era que no había balsas salvavidas para todos, y algunos solo tenían chalecos y flotaban en el mar. Empezaron a tener que lidiar con la sed, el hambre y las insolaciones, incluso hubo ataques y muertes entre los tripulantes por las alucinaciones por beber agua salada. Pero lo peor estaba por llegar...

 Supervivientes del naufragio

Supervivientes del naufragio

La mañana del día 31 empezaron a aparecer los primeros tiburones, que se encontraron un buffet libre. En los siguientes días decenas de marinos murieron devorados. 

Por pura casualidad, un avión antisubmarino que estaba de patrulla los detectó el 2de Agosto por la mañana y envió la señal de socorro. Se envió un hidroavión para observar mientras el buque más cercano iba en su ayuda. El piloto, al ver a los tiburones, y desobedeciendo sus órdenes, amerizó y pudo rescatar a 56 marinos. Cuando por la noche llegó el USS Cecil J. Doyle solo pudo rescatar a 316 supervivientes, entre los que se encontraba el contralmirante McVay, el resto fueron pasto de los tiburones,

Escena de Tiburón donde se habla del USS Indianápolis

El Alto Mando no sólo no se hizo responsable, sino que descargó toda la culpa contea McVay, que fue procesado y declarado culpable, lo degradaron a capitán y pasó el resto de su servicio en un puesto administrativo. En el 68, aún abrumado por todo esto, se suicidó.  Bill Clinton lo exoneró de los cargos  de forma póstuma en el año 2000.