El día que Boston quedó inundado de melaza

Corría el año 1919 en Boston, Massachusetts, cuando un enorme tanque de melaza se rompió creando una dulce y enorme ola de destrucción que provocó grandes daños material y humanos en el North End bostoniano.

En enero de 1919 estaba a punto de aprobarse la XVIII Enmienda de la Constitución de los EEUU, que sería conocida como la Ley Seca y paradójicamente la melaza era el edulcorante más utilizado, que se solía fermentar para conseguir etanol para fabricar bebidas alcohólicas.

 Placa conmemorativa 

Placa conmemorativa 

Fue para hacer postres o bebidas, el tanque de la destilería Purity Distilling Company estaba lleno a rebosar ese 15 de enero. El tanque que medía 17,7 x 27,4 metros podía albergar la muy respetable cifra de 8,7 millones de litros.

Los trabajadores de la destilería se estaban preparando para su traslado y para facilitar su trabajo decidieron calentarla para que fuera menos viscosa, para que el cambio de temperatura, era Enero, aunque no uno especialmente frío, es más, la temperatura había aumentado bastante, lo que ayudó al incidente, provocó que el tanque, que al parecer era de pésima calidad, se agrietara y la melaza caliente saliera a chorros de él, eran las 12:40 y por las calles de la ciudad había bastante gente.

 Fotografía tras el accidente

Fotografía tras el accidente

A pocos les dio tiempo para resguardarse, ya que la melaza, que aún no se había enfriado, se desplazó a la increíble velocidad de más de 50 km/h creando una ola de azúcar de varios metros de altura que arrasó todo lo que se puso en su camino. Mucha gente murió ahogada en melaza o aplastada por la fuerza de la ola. La fuerza era tal que llegó a levantar las vigas de hierro del tren y lanzarlas por el aire.

Aunque parece que las fuerzas de emergencias reaccionaron bastante rápido se encontraron con un problema contra el que no podían luchar, la melaza al irse enfriando se fue volviendo más viscosa, provocando que aquellos que no habían muerto pero estaban enterrados en ella se les fuera haciendo más difícil salir de ella cada minuto que pasaba, lo mismo ocurría con los que intentaban ayudar, sus esfuerzos eran cada vez mayores, ya que era casi imposible desplazarse en un líquido tan viscoso.

 Un dulce desastre

Un dulce desastre

La ola de melaza cubrió casi por entero el barrio de North End, el barrio más antiguo de Boston, y donde en ese momento había mucha actividad comercial. El resultado de este dulce pero letal tsunami fue de 21 personas muertas y de 150 heridos. Las labores de rescate duraron bastante tiempo y fueron muy complicadas.

La compañía afectada intentó lavarse las manos (en sentido literal y figurado) echándole la culpa a los anarquistas, diciendo que habían puesto una bomba, pero el posterior análisis de los investigadores sacó a la luz la mala calidad de los material con los que estaba construido el tanque. La compañía fue encontrada culpable del incidente y tuvo que pagar una fuerte multa a las víctimas, casi todas de clase obrera que se quedaron sin nada. A partir de este accidente, como suele ocurrir, se endurecieron las leyes para construir este tipo de tanques y las inspecciones.