San Luis y la Corona de Espinas de Cristo

Luis IX de Francia, nacido en 1214 y siendo coronado rey en 1226, pasó a la historia por ser un rey extremadamente devoto, lideró la 7ª y 8ª cruzadas, muriendo en esta última, siendo el último rey que lo intentaría, por esto y por lo que os vamos a contar ahora fue canonizado y llamado San Luis.

Si creemos las leyendas, la corona de espinas que se puso en la cabeza de Jesús en su crucifixión estuvo por Jerusalén hasta el siglo V, en el 570 pasó un tiempo en la Basílica de Sión y en el siglo VIII fue trasladada a Constantinopla ante el avance musulmán. Y allí se quedó siendo venerada como una gran reliquia

 San Luis por el Greco

San Luis por el Greco

Pero el Imperio Bizantino empezó a tener problemas económicos, sobre todo tras el Saqueo de Constantinopla en 1204 tras la 4ª cruzada. Así que al emperador Balduino II, que irónicamente descendía de una rama de emperadores puesta por los propios saqueadores, no le quedó más remedio que vender su reliquia más preciada, la que conservaba en su palacio, la Corona de Espinas, y decide ofrecérsela a Luis IX  ya conocido por su religiosidad. Este acepta encantado y se fija un precio increíblemente desmesurado, la mitad del tesoro real de ese año, un precio incalculable hoy en día, que se podría traducir como la mitad del presupuesto general de un estado moderno, una barbaridad, pero para San Luis tener la Corona de espinas valía el precio.

El 19 de Agosto de 1239, San Luis, vestido simplemente con una túnica blanca y descalzo, esperó a que la procesión que venía desde oriente entrase en París, y cuando llegaron, cogió el mismo la Corona con sus manos y alzándola la mostró a todo el pueblo de París mientras la llevaba hasta Notre Dame. En 1241 se empezaría la construcción de la espectacular catedral gótica (hoy museo) de Sainte Chapelle, donde a partir de 1248 albergaría la Corona junto con otras reliquias del martirio de Jesús, como un trozo de la cruz o de la lanza de Longinus.

 Sainte Chapelle en la actualidad

Sainte Chapelle en la actualidad

Durante la Revolución Francesa, muchas reliquias e iglesias fueron destruidas, pero la Corona de Espinas se salvó y fue llevada a la Abadía de Saint Denís como parte de la Biblioteca Nacional de Francia, el 1801, ya con Napoléon en el poder y tras firmar el Concordato con el Vaticano, la Corona es entregada al arzobispado de París, que la coloca en la Catedral de Notre Dame.

 La corona en su relicario (es el objeto rojo debajo de la foto de Jesús)

La corona en su relicario (es el objeto rojo debajo de la foto de Jesús)

 A día de hoy sigue allí, en un relicario más bien feo. La Corona en cuestión es un círculo de juncos unos 21 centímetros unidos por hilo de oro, no le queda ninguna espina, ya que estas fueron repartidas mucho antes por todo el mundo como reliquias. El problema es el de siempre con las reliquias, no es la única Corona de espinas, pero si la más famosa, y si ya nos ponemos a hablar de las espinas, se cree que unas 70 salieron de esta reliquia, pero por el mundo hay repartidas cientos en otras tantas iglesias.