La caída de Constantinopla, el fin de un Imperio

El Imperio Romano de Oriente empezó su lento declive a finales del siglo XIII tras las cruzadas y la presión del creciente de los otomanos. Además las continuas disputas con Europa tras el Cisma, y sobre todo el saqueo en la Cuarta Cruzada, solo empeoraban su situación, y poco a poco fue perdiendo terreno hasta quedar casi limitado a la fortificada Constantinopla.

Para comienzos del siglo XV la amenaza turca tan palpable y cada vez más necesitados, el emperador Juan VIII Paleólogo consiguió en el Concilio de Ferrara un acercamiento con Roma y la promesa de ayuda. A Juan VIII lo sucedió su hermano, Constantino XI, que en principio consiguió que el nuevo rey otomano, Mehmed II, prometiera no atacar al Imperio Bizantino y mantener las fronteras, esto unido al apoyo europeo, envalentonó al emperador, que se atrevió a pedir un rescate por un pariente de Mehmed preso en la ciudad, esto ofendió al rey otomano, que preparó a sus tropas para acabar definitivamente con los bizantinos, corría el año 1453.

 Estatua de Constantino XI

Estatua de Constantino XI

Constantino pidió ayuda a Roma, que consiguió enviar soldados napolitanos y genoveses, además de numerosa munición y armas, aún así la ciudad, en franca decadencia, ya solo albergaba a 50000 habitantes, con apenas 7000 soldados. 

Los otomanos enseguida tomaron la iniciativa y empezaron a construir una muralla de más de 10 kilómetros alrededor de la ciudad, y buscaron la forma de cortar los dos accesos al mar, el estrecho de Dardanelos lo ocuparon con 125 barcos y para el del Mar Negro, construyeron una enorme fortificación con tres enormes cañones, e incluso una gran bombarda de 9 metros de largo. Su ejército contaba con 100000 soldados, de los cuales 12000 jenízaros y 15000 cipayos, la élite del ejército otomano. 

 El cerco a Constantinopla, lo tenían bien jodido...

El cerco a Constantinopla, lo tenían bien jodido...

El 7 de abril comenzó el asedio, en la Puerta de San Romano, dado que por el mar, en el llamado Cuerno de Oro, las murallas aún eran más difíciles de tomar y su entrada estaba cerrada por una cadena. En menos de una semana, las enormes murallas de la parte terrestres de la ciudad, que no estaban construidas para soportar artillería, empezaron a ceder, los defensores dedicaban todas las noches a salir y reparar los daños.

Al principio los bizantinos consiguieron defenderse con bastante eficacia e incluso recibieron refuerzos y suministros de barcos sicilianos y papales. 

Entonces los turcos idearon un plan genial. Al estar imposibilitados por la cadena para acceder a la zona de los Cuernos de Oro y abrir un nuevo frente de asedio, decidieron hacer pasar sus barcos por tierra construyendo unos raíles para hacerlos rodar por encima y volver a meterlos en el agua detrás de la cadena. Los bizantinos intentaron evitarlo, pero les fue imposible.

Ahora con dos frentes, los ataques de artillería se multiplicaron, abriendo más brechas en las murallas. Los bizantinos seguían repeliendo los ataques, pero cada vez les era más difícil. 

 Mehmed II oliendo una flor, que ser conquistador no quita ser sensible

Mehmed II oliendo una flor, que ser conquistador no quita ser sensible

Los ánimos ya no estaban muy altos cuando una serie de eventos, que los defensores atribuyeron como presagios negativos terminó de minar su moral: un eclipse de luna, una estatua de una virgen que cayó durante un procesión, una gran tempestad... Además los refuerzos prometidos no llegaban. Lo que no sabían los bizantinos es que los turcos también lo estaban pasando mal, alimentar a un ejército tan grande les estaba costando demasiado y ofrecieron un ultimátum a Constantinopla, que estos rechazaron.

El 29 de Mayo de 1453 empezó el ataque total, durante horas los bizantinos aguantaron el asalto, pero poco a poco fueron cediendo. Los jenízaros consiguieron entrar en las murallas y sus principales defensores, los genoveses, empezaron a retirarse desmoralizados después de que su capitán fuera herido. Constantino XI intentó mantener a sus tropas ordenadas y luchando, pero todo fue en vamos, él luchó hasta encontrar la muerte sobre las murallas.

Y Mehmed y sus tropas entraron en la ciudad y durante tres días fue sometida a pillaje. Después de eso, Constantinopla se convirtió en la capital del Imperio Otomano.  Para muchos historiadores consideran este hecho el punto final de la Edad Media, ya que caía el último imperio que fue poderoso durante todo este tiempo.