La Orden Teutónica, los caballeros que fundaron un país

La Orden Teutónica o los Caballeros Teutónicos del Hospital de Santa María de Jerusalén fue una orden militar nacida al amparo de las cruzadas, cuyo poder y riqueza fue tan grande que llegó a tener un estado propio en el centro de Europa.

Tras la conquista de Jerusalén por parte de Saladino se organizó la Tercera Cruzada, que no consiguió su objetivo primordial, pero los cruzados ganaron la plaza fuerte de San Juan de Acre en 1191, que sería el principal estado cristiano en la zona durante los siguientes 100 años. Allí se encontraron numerosos caballeros alemanes, que se organizaron en un hospital para ayudar a los peregrinos cristianos, al final, y a semejanza de los Hospitalarios y los Templarios, fundaron una orden Militar, la Teutónica, refrendada por Inocencio III en 1198. Su primer Gran Maestre fue Heinrich Walpot.

 Estandarte de la Orden

Estandarte de la Orden

La Orden se fue expandiendo poco a poco por Europa, sobre todo en territorios del Sacro Imperio Romano Germánico, mientras mantenían San Juan de Acre. En 1209 fue elegido el cuarto Gran Maestre, Hermann von Salza, con él la Orden se expandió notablemente. Durante la Sexta Cruzada, organizada por el emperador alemán Federico II se volvió a tomar Jerusalén en 1229. Los teutones consiguieron la fortaleza de Monfort, la que sería su base de operaciones.

En 1231, Hermann von Salza y sus caballeros consiguieron territorios tras ayudar al Príncipe de Varsovia a expulsar a los paganos de Prusia que atacaban las tierras polacas en las llamadas Cruzadas Bálticas, se instalaron en Prusia y Livonia. Consiguieron que se les cediera el territorio de forma legal y ponerlo bajo su control absoluto, siendo su único señor el papa de Roma. Hermann von Salza murió dejando a la Orden un estado propio.

El reino de Polonia consiguió cierta unificación, y a pesar de que seguían usando a los caballeros teutones de vez en cuando para ayudarlos, estos se empezaron a convertir en un incordio para el crecimiento polaco. Mientras tanto, la Orden puso su capital en Malbork, construyendo un enorme castillo allí. El estado fue tomando forma, el Gran Maestre gobernaba el país, apoyado y controlado por un Gran consejo, verdadero órgano de gobierno. El territorio estaba perfectamente dividido y organizado, destacaba su gran servicio postal a caballo, sin parangón en Europa, que facilitaba la administración del propio estado. Las finanzas públicas eran muy buenas, e incluso acuñaron su propia moneda, fomentaron el comercio también, el país era uno de los más ricos de Europa.  Pero seguían siendo caballeros cruzados, por lo que de vez en cuando atacaban a la pagana Lituania, haciendo incursiones donde saqueaban y mataban a placer.

En 1291 el sueño cruzado se acabó con la caída de San Juan de Acre, por lo que la Orden se centró únicamente en sus posesiones europeas, en las que le iba tan bien, pero esto también iba a cambiar…

 Las ruinas del Castillo de Monfort

Las ruinas del Castillo de Monfort

La época dorada acabó en 1385, la nueva reina polaca, Eduviges I, se casó con Vladislao Jagellón, señor de Lituania, y a cambio de ser nombrado rey, se convirtió al catolicísimo, y con él, todo el pueblo lituano. Los teutónicos se negaron a aceptar esto, aduciendo que en realidad no eran verdaderos cristianos, porque si aceptaban la cristiandad de Lituania, no podrían volver a atacarla, ya que no estaría justificado. En 1409 los problemas se multiplicaron, una zona del estado teutón se alzó en armas para pasar a manos lituanas, y estalló una guerra entre los dos países. El nuevo Gran Maestre, Ulrich von Jugingen, estaba dispuesto a luchar hasta el final. Polonia intentó mediar y amenazó a los caballeros, estos, lejos de asustarse, le declararon la guerra también a los polacos. La situación estaba empatada, pero en 1410, los polacos tomaron la delantera y lanzaron varios ataques, que los teutónicos pusieron rechazar, pero en la Batalla de Grunwald, los polacos y lituanos infringieron una enorme derrota a los caballeros, que perdieron a su Gran Maestre y a muchos de sus mandos en la batalla.

La Orden se encerró en la fortaleza de Malbork, allí el nuevo Gran Maestre, Heinrich von Plauen, consiguió rechazar el asedio polaco, provocándoles grandes pérdidas, por lo que se firmó una débil paz entre los estados. En 1454, los polacos, aprovechándose de la bancarrota del país teutón, organizaron una revuelta interna que provocó enormes pérdidas y el estallido de una guerra civil.

 El Estado teutónico

El Estado teutónico

La Orden estaba arruinada y ya no podía ni pagar a sus propios soldados, la situación se volvió tan desesperada que en 1457, para evitar otra insurrección, el Gran Maestre tuvo que vender el castillo de Malbork para pagar a los soldados que defendían el poco territorio que les quedaba, los caballeros ya no tienen poder, pero siguen siendo los señores de un estado que nos los quería. La solución vino con un nuevo Gran Maestre, Alberto de Brandenburgo, que se convirtió al luteranismo, secularizó la Orden y se convirtió en vasallo del rey de Polonia. La Orden se terminó convirtiendo, hasta llegar a nuestro tiempo, en una orden monástica más vinculada al Vaticano.