El año de los Cuatro Emperadores

En el año 69 d.c. tras la muerte de Nerón se lió una buena a lo largo de todo ese año, donde hasta cuatro emperadores distintos se hicieron con el poder uno tras otro. Fue una auténtica guerra civil que no se veía desde los tiempos finales de la República.

Tras unos últimos años nefastos, la popularidad de Nerón no paraba de caer, el Senado odiaba al emperador, y el pueblo llano también lo hacía responsable de sus penurias, en este ambiente se gestó en la Galia e Hispania una conspiración para derrocarlo y alzar a un nuevo emperador.

 Busto de Nerón

Busto de Nerón

El gobernador de la Galia Lugdunensis, Cayo Julio Vindex, se unió al gobernador de Lusitania, Marco Salvio Otón (cuya mujer fuera amante de Nerón y motivo por el que él estaba exiliado en esa provincia) y al gobernador de la Hispania Tarraconensis, Servio Sulpicio Galba, un importante senador romano de rancio abolengo e impoluta hoja de servicio, para derrocar a Nerón y decidieron marchar sobre Roma. Pero Vindex fue rápidamente derrotado por las legiones estacionadas en el Rin, al mando de Lucio Verginio Rufo, otro gran general, que fue proclamado por sus tropas Emperador tras la victoria, a lo que se negó hasta en tres ocasiones, dejando que fuera el Senado el que tomara esas decisiones.

A pesar de la derrota de Vindex, Galba seguía siendo fuerte y el Senado lo aprovechó para ponerse en contra de Nerón, al que repudiaron y nombraron emperador a Galba, Nerón decidió escapar, y por el camino, temiendo ser apresado, se suicidó.

Galba marchó hacia Roma, ganándose la enemistad de todas aquellas ciudades que no lo reconocieron de inmediato, imponiendo grandes sanciones. Una vez en Roma destituyó a Rufo, nombrando a Aulio VItelio gobernador de la Germania Inferior y dándole el control sobre unas legiones muy descontentas con el nuevo emperador. Galba siguió ganándose enemigos, al condenar a muerte sin pruebas a algunos senadores y caballeros, además se negó a pagar (al parecer era muy agarrado) el dinero que les correspondía a los soldados que lo apoyaron. Al final las legiones del Rin se amotinaron y nombraron a Vitelio su Emperador, cargo que aceptó. Galba, que sabía que no se podía enfrentar al poder de VItelio y sus legiones, nombró un heredero para legitimarse, Lucio Calpurnio Piso Luciano, y terminó de cavar su propia tumba, ya que esto terminó de soliviantar al Senado contra él. Uno de sus más cercanos seguidores, Otón, que creía que sería él su sucesor, sobornó a la Guardia Pretoriana, que mató a Vitelio en la calle, mientras intentaba buscar ayuda.

 El Imperio en el 68-69

El Imperio en el 68-69

Ese mismo día fue nombrado Emperador, Otón, pero Vitelio seguía marchando sobre Roma, Otón mandó mensajeros para buscar la paz, ofreciéndole a Vitelio ser adoptado por él y ser su sucesor, pero este se negó. Sus legiones empezaron a asolar Italia, y Otón salió a su encuentro en Bedriacum, siendo derrotado y suicidándose para evitar más guerras.

Vitelio entró en Roma y fue nombrado Emperador. El nuevo Emperador decidió comenzar una serie de festejos desmedidos que acabaron con el tesoro nacional y cuando los prestamistas reclamaron sus pagos los mandó asesinar, también decidió que era buena idea matar a todos los ciudadanos romanos que se llamaran como él y a cualquiera que se le opusiera mínimamente en algo.

Mientras en el otro extremo del Imperio, en Oriente Próximo, las tropas estacionadas allí, que llevaban años luchando contra el levantamiento de Jerusalén, aclamaron a su general, Tito Flavio Vespasiano, como Emperador. Con el apoyo del gobernador de Siria, Cayo Licinio Muciano, decidió mandar sus tropas sobre Roma. Vespasiano fue a Alejandría donde fue nombrado Emperador, y además se hizo con el control del grano egipcio, fundamental para la supervivencia del Imperio, mientras Muciano marchó con las mejores tropas a Roma.  Mientras se acercaban las tropas del Danubio se unieron a Vespasiano y derrotaron a las de Vitelio en Bedriacum, el mismo lugar donde él había ganado el Imperio.

 Moneda de Vitelio

Moneda de Vitelio

Vitelio hizo lo imposible para mantenerse en el trono, sobornó y prometió favores a todo el mundo, pero fue inútil, las tropas rebeldes llegaron a Roma y cuando intentaba huir fue alcanzado por los hombres de Vespasiano y asesinado en el palacio imperial.

Cuando Vespasiano entró en Roma finalizó la Guerra Civil que mantuvo en vilo al Imperio durante un año, inaugurando un periodo de estabilidad que duraría todo su reinado, hasta los últimos años de gobierno de su hijo, Domiciano, que volvería a desencadenar el caos en Roma.