Los castros de Santa Trega

Santa Trega es un monte situado en una zona magnífica, se encuentra dentro del municipio de A Guarda, al sur de Pontevedra, Galicia, justo en la frontera con Portugal. Desde él se domina tanto la frontera natural que es el río Miño como un gran pedazo de la costa. ¡Unas vistas magníficas!

Esto mismo debieron de pensar los antepasados que allí se asentaron. Un lugar en alto, de fácil defensa, con el control del río y del mar, además en las cercanías había minas de metal. ¡Espléndido! 

 Así se ve desde arriba del todo... precioso.

Así se ve desde arriba del todo... precioso.

Se cree que la zona estuvo habitada desde hace unos 4000 años (hay algunos petroglifos que parecen datar de esa época), pero los asentamientos conocidos son de alrededor del siglo IV a.c. Lo más probable es que en la zona habitaran el pueblo de los Grovios, un pueblo galaico asentado en todo el sur de Pontevedra, con su capital en Castellum Tyde, hoy Tui, no muy lejos de allí. Hay que destacar que la zona tuvo gran importancia comercial, ya que ha aparecido cerámica cartaginesa traída desde Gadir (Cadiz).

Aunque desgraciadamente solo se conoce una pequeña zona de lo que realmente fue, se ha podido estudiar lo suficiente para sacar unas cuantas conclusiones. La muralla exterior delimitaba un poblado de unas 20 hectareas, a su vez dividido por barrios. Las viviendas eran redondas, con un vestíbulo donde se encontraba el horno que la calentaba, también había talleres y graneros, casi todos de forma oval o rectangular. Aunque a día de hoy pueda parecer increíble, había un plan urbanístico e incluso una red de canales para el agua y los desechos. Las viviendas estaban pintadas en colores, como el rojo, el azul o el blanco y las puertas también estaban decoradas. Se cree que en su momento de máximo esplendor vivieron aquí entre 3000 y 5000 personas.

 Uno de los castros reconstruídos, aunque algunos expertos dudan de que esta fuera su forma

Uno de los castros reconstruídos, aunque algunos expertos dudan de que esta fuera su forma

Poco a poco, por culpa de la creciente romanización de la zona y las reformas administrativas del Imperio, la gente iría abandonándolo para irse a las villas y los nuevos pueblos romanos cercanos, hasta quedar abandonada y caer en el olvido.

En el siglo XII se construiría una ermita en la cima del monte, pero no parece constar que se encontraran restos antiguos, las primeras referencias son del siglo XVIII cuando empiezan a aparecer algunos objetos, ya en el siglo XIX se hablaba de las ruinas existentes, pero no sería hasta 1913, con la construcción de la carretera que da acceso a la cima cuando se descubren numerosas estructuras, restos de vasijas, esculturas de bronce, numerosos petroglifos y muchos castros… (y se pierden otras tantas por la propia carretera), pero desde ese momento se empiezan a tomar en serio las ruinas, diversas investigaciones y excavaciones ponen de manifiesto un complejo castrexo muy amplio, pero con la llegada del franquismo se abandona todos los estudios hasta el 79, donde se vuelve a limpiar la zona, desde entonces se han hecho periódicas excavaciones(la última en 2016), que aún así han dejado al descubierto solo una pequeña parte del que si se confirma, podría ser una de las mayores castros del toda Galicia y del norte de Portugal.

 Vista desde la carretera

Vista desde la carretera

Así que ya sabéis, si algún días pasáis por la zona no dudéis en subir a visitarlo, merece la pena, aunque sea sólo por las maravillosas vistas, pero realmente es un placer poder admirar como vivían nuestros antepasados. Y esperemos que en un futuro próximo se sigan descubriendo más cosas que nos dejen apreciar la magnitud de este poblado. La visita solo cuesta 1 euro que se invierte en el mantenimiento del propio complejo.