Oradour-sur-glane, el pueblo devastado por los nazis

Oradour-sur-glane era un pequeño pueblo francés de unos 700 habitantes en la región de Lemosín, en el centro de Francia. Y como todo el país durante la Segunda guerra mundial, bajo el control de los alemanes.

¿Pero qué pasó aquí? Una matanza total de inocentes perpetrada por las SS sin que nunca quedase claro el motivo. Parece que pudo ser una venganza por un ataque a un capitán de las SS por un grupo de partisanos, pero dado que la mayoría de los asesinos murieron o desaparecieron durante la guerra nunca se pudo saber con exactitud. 

Lo que si quedó claro fue lo que sucedió el día de la matanza. El 10 de junio de 1944, mientras los aliados luchaban en Normandía, una división de las SS entró en el pueblo. En toda la zona central de Francia estaban empezando a tener problemas con los cada vez más numerosos grupos de resistencia que intentaban hostigar sus fuerzas para que no pudieran irse a luchar contra los aliados, ocasionando muchos incidentes. Esto estaba crispando gravemente a los nazis, hasta ahora victoriosos. 

A las 14:15 la división entró en el pueblo y se instaló en la plaza, junto a la iglesia. Allí mandó llamar a todos los residentes para revisar su documentación, los soldados fueron casa por casa sacando a todo el mundo de ellas y llevándolos a la plaza, a muchos usando gran violencia. Una vez que estuvieron allí todos los que pudieron encontrar, el comandante de la división SS acusó al pueblo de colaboracionista y de tener armas escondidas. El alcalde lo negó todo, pero estaba dispuesto a entregarse para que nadie sufriera.

Los nazis separaron a las mujeres y niños de los hombres. Estos fueron llevados en pequeños grupos al bosque a las afueras, y a las mujeres y niños los metieron en la iglesia. Sin mucho tiempo para reaccionar, lanzaron una granada de humo para desorientarlos y empezaron a dispararles, sin más, a todas las mujeres y niños. Sólo una mujer consiguió escapar por una ventana. Mientras, en el bosque, en cuanto empezaron los disparos, hicieron lo mismo con los hombres, que desarmados y atados poco podían hacer para defenderse.

En total fueron asesinados 642 personas, entre ellos 207 niños y 245 mujeres. Alguna gente, muy poca, pudo escapar, y gracias a ellos de conocen estos hechos.

Los nazis aún se quedarían días en el pueblo, haciendo fosas comunes y echando cal para más tarde prende fuego a todos los cuerpos.

 Rápidamente la matanza fue conocida, pero poco se pudo hacer hasta finalizar la guerra. Hubo juicio pero poco se sacó de ellos ya que no se pudo juzgar a casi nadie y estuvieron rodeados de gran polémica.

De Gaulle, ya como presidente de Francia, ordenó que no se reconstruyera el pueblo para que quedara constancia de la barbaridad nazi. Y ahí sigue, más de 80 años después, un pueblo fantasma, símbolo de lo horribles que pueden llegar a ser los extremismos.

 

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