La vaca encarcelada

Érase una vez una vaca que pastaba feliz y despreocupada en un campo, pero ¡oh no! El campo no era de su dueño, sino del Alcalde del pueblo. Este, enfadado con la vaca por comerse su bonita hierba decidió castigarla y encerrarla en el calabozo hasta que aprendiera la lección…

Esta historia no es un cuento, es de verdad, y ocurrió hace más de 30 años en Baiona, en Pontevedra y llegó a aparecer en medios de todo el mundo, como El País, e incluso el New York Times.

Pongámonos en antecedentes,  a finales del 83, José Costas “O Cabeco” llevó a pastar a su vaca, como todos los días, alrededor de la muralla del Parador de Baiona (como apunte, es una zona chulísima), pero ese día se presentó el alcalde de la villa, Benigno Rodríguez Quintas “Chicho” acompañado de dos policías municipales. Y ante la sorpresa de “O cabeco” le mostró una orden de arresto, pero no para él, sino para la vaca, por comer la hierba de una propiedad municipal (que al parecer no eran municipales aún, pero si lo serían un tiempo después, en una jugada recalificatoria extraña que llevaría a Chicho a la inhabilitación).  

¿Pero qué hacer con la vaca una vez detenida? Pues se fue al calabozo de la policía, y aunque el edificio del Concello es antiguo, muy preparado para una vaca no está… y claro, hubo que trasladarla, así que se llevó a la casa de una señora para que cuidara de ella mientras se resolvía la denuncia. Y ahora aún se vuelve todo un poco más ridículo. La señora, claro está, mantener a la vaca le costaba dinero y le pidió al ayuntamiento que se hiciera cargo, pero “Chicho” no estaba dispuesto, aduciendo que era culpa del dueño de la vaca que esta estuviera detenida, así que multó a “O cabeco” para que este pagase los gastos de manutención. Evidentemente “O cabeco” se negó a pagar y denunció al alcalde y al ayuntamiento.

 Escudo de Baiona, las vacas no tienen nada que ver con la encarcelada

Escudo de Baiona, las vacas no tienen nada que ver con la encarcelada

Pues, os lo creáis o no, así pasaron 4 años hasta que llegó el juicio que resolvería tan extraño caso. Sinceramente, si el juez no se quedó de piedra cuando le presentaron el caso merece un aplauso. El juicio no pudo salir peor para los intereses del alcalde. El juez falló a favor de la vaca y su dueño. El juez le dio la vuelta a la denuncia del ayuntamiento, que le pedía 300.000 pesetas (unos 1800 euros) por la manutención y le añadió todas las pérdidas que el pastor sufrió al no tener la vaca, en total, casi 500.000 pesetas (3000 euros) tuvo que aflojar el ayuntamiento.

 "0 cabeco" y sus vacas (foto de https://valminortv.com/

"0 cabeco" y sus vacas (foto de https://valminortv.com/

Pero la historia no acaba aquí, unos meses después, “O cabeco” conducía su rebaño de ovejas por el pueblo, cuando, en un “despiste”, estas se le escaparon y fueron a entrar todas al edificio del ayuntamiento, donde se estaba celebrando un pleno. La multa de 15.000 pesetas (90 euros) que le cayó al pastor fue pagada con mucho ánimo (y un poco de recochineo) por su parte.

Y esta es la historia de la vaca que fue a la cárcel, digna del cuento para niños más absurdo.

AlexComment