La Pornocracia, cuando las cortesanas mandaban más que el Papa

La Pornocracia, cuando las cortesanas mandaban más que el Papa

La Iglesia Católica ha pasado por numerosos conflictos y crisis a lo largo de su historia, y esta sería sólo una más si no fuera por algo muy especial, durante la primera mitad del siglo X la Iglesia estuvo controlada por mujeres, concretamente dos, madre e hija, Teodora y Marozia.

El principal problema para valorar históricamente este periodo es que todo lo que quedó escrito fue de los enemigos de estas dos mujeres, que no sólo las odiaban por mandar sino por ser mujeres en un mundo de hombres.

Teodora, una noble romana, casada con Teofilacto, conde de Tusculum, consiguieron un gran poder en Roma, considerados los líderes de la nobleza y la pareja más influyente de la ciudad. Con el beneplácito de ambos, su hija mayor, Marozia, se convirtió en la amante papal, algo más normal de lo que os podéis pensar, de Sergio III.

Dibujo de Marozia

Dibujo de Marozia

Con Sergio III, Marozia tendría un hijo, legitimado por el que era su marido, el duque Alberico de Spoleto, de este niño hablaré más adelante.

A Sergio III lo siguió Anastasio III, elegido gracias a la pareja, pero murió asesinado un par de años después, supuestamente por orden de Teofilacto. Lo siguió el papa Landón, que poco duró y después Juan X, que se enfrentó a Marozia desde el principio. Teofilacto había muerto y Teodora ya había perdido el poder, ahora todo concentrado en manos de Marozia.

Juan X

Juan X

En el 924, Marozia y su marido intentan derrocar a Juan X, pero son derrotados y Alberico muerte. Esta, al verse en inferioridad, se casa con el marqués Guido de la Toscana. En un nuevo enfrentamiento con el papa, esta vez por sentar en el trono del rey de Roma cada uno a su favorito. En esta ocasión gana Marozia, que marcha con su ejército contra Roma, depone al papa y lo encierra hasta su muerte.

A Juan X lo siguieron dos papas completamente dominados por Marozia, hasta la llegada al trono papal de Juan XI, nada menos que el hijo de Marozia y Sergio III, con esto Marozia llegó a la cumbre de su poder. Muerto su segundo marido, se casó con Hugo de Arlés, rey de Italia, que consiguió la nulidad matrimonial extraordinariamente rápido gracias a su hijastro el papa.

Marozia debía estar muy orgullosa de su hijo mayor, pero quizás no tanto de otro de ellos, Alberico II, posiblemente su segundo hijo, que no sólo había heredado el poder y las tierras de su padre, sino también las de su abuelo, Teofilacto. Alberico II se rebeló contra Marozia y Hugo con una revuelta popular, expulsando a Hugo y encarcelando en el castillo de Sant’Angelo a su madre y su hermano.

Marozia no volvió a disfrutar de su libertad y murió 23 años después.

Juan XI

Juan XI

Algunos autores dan por finalizado este periodo con el encarcelamiento de Marozia, pero otros lo aumentan a su hijo, Alberico II, que no sólo controló el papado, sino que puso a su hijo como papa, Juan XII,