La Orden de Malta: El país más pequeño del mundo.

La Orden de Malta: El país más pequeño del mundo.

En plena Roma, muy cerca de la Plaza de España, en medio de una zona comercial hay un edificio, entre una tienda que vende zapatos de marca y una perfumería hay un edificio que no destaca demasiado, sólo por unas banderas y un escudo rojos con una cruz blanca. Es el Palacio Magistral, sede de la Soberana Orden militar y hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, una organización a nivel internacional que es reconocida como un sujeto de Derecho Internacional, por lo que su edificio y un palacio en el Aventino,  se consideran territorio propio, goza de bandera, himno, tiene embajadas en muchísimos países, expide pasaportes e incluso tiene moneda propia. ¿Pero cómo es esto posible? Para averiguarlo tenemos que retroceder unos añitos atrás.

Un poquito antes de las primeras cruzadas, en el 1048, en Jerusalén, unos mercaderes italianos fundaron un hospital para peregrinos, justo al lado del Santo Sepulcro. Al principio su misión era exclusivamente hospitalaria, o sea, recibir y cuidar a los peregrinos. Pero enseguida las cosas cambian, a su segundo Maestre ya le picó el gusanillo de destripar herejes y funda, a imitación de los Templarios, una orden militar, conocida como los Caballeros Hospitalarios. Ya en medio de las cruzadas, la Orden fue creciendo en poder, y en 1142,  fundaron el Crac de los Caballeros, en Siria, una fortaleza enorme e increíblemente bien fortificada, que aguantaría, prácticamente sola y con apenas defensores casi un siglo y medio de ataques árabes.

El Crac de los Caballeros a día de hoy

El Crac de los Caballeros a día de hoy

Ya en plena retirada total de los cristianos de Oriente Medio tras el fracaso de las Cruzadas, pasaron a Chipre y de allí a Malta, donde volvieron a levantar unas fortificaciones poderosísimas (no sé si seguirían cuidando de los peregrinos, pero construir en piedra sí que se les daba bien). Allí pasaron un poco de lo de combatir a los enemigos de cristianismo y pasaron a ser auténticos piratas, entre eso y que, una vez pasados a cuchillo los Templarios, heredaron sus bienes, se convirtieron en una de las organizaciones más poderosas de la época. Pero al final,  de aquí también salieron por patas, y en 1522 se tuvieron que rendir ante el ejército del turco Solimán el Magnífico.

Pero, aunque siguieron retirándose no estaban vencidos, y en 1530, gracias a Carlos I de España, se les entrega Malta, para que la defiendan del avance otomano, pero no les fue muy bien y en 1565 los tuvo que salvar el hijo de Carlos, Felipe II de un nuevo ataque de los turcos.

Escudo de la Orden

Escudo de la Orden

La Orden fue perdiendo importancia y ya en 1798 Napoleón los expulsa de la isla, y los ingleses, que la conquistaron después, se pasaron los tratados firmados para devolvérsela por los huevos y se la quedaron. Y aquí se puede considerar el final de su esplendor. Casi desaparecida, sobrevivió en Roma y allí sigue, en un pequeño palacio.

A día de hoy, hace sobre todo, volviendo a sus orígenes, labores humanitarias, como en las 2 guerras mundiales

Y esta es la historia de un auténtico anacronismo en pleno siglo XX, una orden cuasi religiosa que es tratada como un país y que reside entre tiendas de ropa en plena Roma.