Los Hermanos Grimm: lo que Disney no os contó.

Los Hermanos Grimm: lo que Disney no os contó.

Jacob y Wilhem Grimm son los autores, o más bien, recopiladores de un montón de cuentos clásicos que seguro que os contaron de pequeños: La Cenicienta, Blancanieves, Hansel y Gretel, Rapunzel… Todos unos cuentos muy bonitos con finales muy felices, pero las versiones actuales (muchas de Disney) no son las que ellos escribieron, sus cuentos no eran para dormir, sino para dar lecciones importantes a los niños de su época.

Los Hermanos Grimm

Los Hermanos Grimm

Los hermanos Grimm nacieron a finales del siglo XVIII en Alemania. Además que por los cuentos, son conocidos en su país por ser unos muy importantes filólogos, cuyas obras son muy estudiadas. Pero centrémonos en los cuentos infantiles (que de infantiles tiene lo justo, ya veréis…) Sobre todo en la Edad Media, de donde salen las protohistorias de muchos de los cuentos, la labor más importante de una historia, además de entretener, era enseñar una lección de vida importante y mostrar cómo era la sociedad y con qué había que tener cuidado. Y eso es lo que hicieron los Grimm, contar historias muy crudas para enseñar a los niños como sobrevivir en tiempos tan difíciles.

Así que me voy a dedicar un poco a contaros como eran en realidad los cuentos que os contaban vuestros padres antes de iros a dormir.

Empecemos con La Cenicienta, en general el cuento es más o menos igual. La madrastra maltrata a la niña pero no existe Hada sino que le pide los deseos a la tumba de su madre, donde creció un árbol regado por las lágrimas de Cenicienta, va al baile con un vestido precioso y conoce al príncipe, pero se escapa para que su madrastra y sus hermanastras no la reconozcan, y así hasta 3 veces, hasta que el príncipe, ya con los huevos un poco hinchados por el puteo, decide untar las escaleras de pegamento, y allí es donde Cenicienta pierde el zapato. El príncipe va en su busca con el zapato, y aquí viene lo bueno, las hermanastras se lo prueban y como no les entra, una se corta tres dedos del pie y después la otra el talón para meterlo, pero el príncipe es avisado por unas palomas que están haciendo trampas (se ve que la sangre no era señal suficiente) hasta que aparece Cenicienta y se lo prueba y tienen un final feliz para todos menos para sus hermanastras que son víctimas de la mala leche de las palomas, que le arrancan los ojos… entre una cosa y la otra anda que no sufren.

En Hansel y Gretel es la madre la que decide abandonar a los niños a su suerte para no morir ella y su marido de hambre, algo muy habitual en la Edad Media, sobrevivir como sea, niños se pueden hacer más…

Blancanieves antes de amochar

Blancanieves antes de amochar

En Blancanieves la historia en casi igual hasta el final, la Madrastra la quiere muerta por puros celos y cuando lo consigue con lo de la manzana, los enanos, en un acto de lo más necrófilo, deciden meterla en un ataúd de cristal para poder admirarla, pero pasa un príncipe, que también debía ser bastante rarito y decide llevarse el ataúd para admirarla en su castillo, pero al moverla se le cae el trozo de manzana y se despierta, no hay beso ni nada parecido. Blancanieves decide vengarse de su madrastra invitándola a la boda y obligándola a bailar con unos zapatos de hierro al rojo vivo hasta que cae muerta, vaya mala hostia gastaba.

En Rapunzel, el príncipe no sube por su pelo para rescatarla, sino para acostarse con ella hasta que la deja embarazada, que pilluelo el príncipe…

En los Músicos de Bremen, los animales se escapan de casa porque los quieren sacrificar por ser viejos y una vez juntos, se suben unos encima de otros para asustar a unos bandidos que los querían matar. Todo gente muy maja por Bremen.

Caperucita Roja lo que necesitaba eran gafas...

Caperucita Roja lo que necesitaba eran gafas...

Y como no, Caperucita Roja, y aquí los Grimm se cortaron y dulcificaron el cuento, porque las historias anteriores del cuento eran mucho peores, la moraleja es que no te fíes de extraños, y para ilustrarlo ya no es que Caperucita muera (son los hermanos Grimm los que le dan el final feliz), sino que es obligada a comer la carne de su abuela muerta o a acostarse desnuda con el lobo tras quemarle toda la ropa. Este sí que es un cuento para no dormir…

Hay muchos más cuentos menos conocidos, algunos mucho más crueles, donde sus protagonistas ni siquiera sobreviven, pero que dan grandes lecciones de vida de cómo no se deben hacer las cosas.