Australia, tierra de ladrones y prostitutas.

Australia, tierra de ladrones y prostitutas.

Seguro que muchos sabéis que Australia fue fundada por convictos a los que se mandó allí como pena por sus delitos. Pero vamos a profundizar un poco más en el por qué.

Hacia finales del siglo XVIII en Londres cohabitaban más de 800.000 personas, la mayoría en condiciones de pobreza extrema, lo que originó un repunte de los robos y hurtos. El Parlamento, siempre tan dispuesto a entender a sus ciudadanos pobres, impuso un código de leyes durísimo, que llegó a ser conocido como el Bloody Code, que no valió para nada más que para gastar un montón de dinero en verdugos. Las cárceles seguían llenas, y con la independencia de las colonias americanas ya no tenían donde mandar el superávit carcelario. Por esa época James Cook “descubrió” Australia, y lo de las comillas le queda perfecto, porque antes ya la habían descubierto marinos españoles y holandeses, uno de ellos Luis Váez de Torres recorrió una gran parte de la isla, pero sus informes fueron despreciados por la corte española, quedando archivados en Manila sin más, y Torres desaparece de la historia, pero sus informes fueron robados, junto con muchísima más información, por Alexander Dalrympe, gobernador británico durante la breve ocupación inglesa de Manila, y estos llegaron a manos de Cook, que hizo el viaje sabiendo bien que iba a descubrir.

Representación del Bloody Code, como se aprecia, una ley flojilla...

Representación del Bloody Code, como se aprecia, una ley flojilla...

Independientemente de todo lo anterior, Australia era una tierra para la colonización británica, así que, viendo que era grande de sobra, decidieron fundar colonias penales para los convictos y así deshacerse de ellos. En mayo de 1787 salió de Portsmouth la primera flota, compuesta por once barcos con un total de 756 presos (564 hombres y 192 mujeres) junto a 550 personas más (los funcionarios, soldados y marinos, junto a sus familias) al mando del almirante Arthur Philip. El viaje tardó 8 meses, y arribaron en Botany Bay, lugar donde debían establecerse tras una exploración anterior, pero descubrieron que ni era seguro ni tenía agua (el explorador que hizo el informe se lució) así que siguieron hasta Port Jackson, un lugar más resguardado y allí desembarcaron. A la zona se le llamó Sidney, en honor a Lord Sidney, importante político británico al que había que hacer la pelota.

Arthur Philip

Arthur Philip

La colonia no lo tuvo nada fácil, entre los presos, que eran maltratados y trabajan sin apenas descansos y los funcionarios apenas había campesinos, que es lo que realmente hace falta para fundar una colonia que pueda autoabastecerse. Sufrieron enfermedades, enfrentamientos con los aborígenes (lo de exterminarlos vino más tarde)  y problemas con el ganado. Así que desde Londres, en vez de mandar víveres, decidieron mandar mujeres, en concreto 255 convictas, para dar estabilidad a la colonia, ¿qué podría dar más estabilidad que un grupo de prostitutas y ladronas? Así que en Junio de 1789 salió de Plymouth el Lady Juliana, y como no podía ser de otra manera, empezaron los tejemanejes, una de las reclusas, Elisabeth Barnsley, se alió con la tripulación y convirtieron el barco en un prostíbulo flotante. Aprovechando el viaje, se dedicaron a parar en todos los puertos que pudieron y ofrecer sus servicios, al final, y ya me parece poco, tardaron 10 meses en llegar a Port Jackson para desesperación de sus habitantes, que esperaban suministros y recibieron prostitutas, seguramente con bastante dinero en los bolsillos, pero bastante innecesario estando donde estaban.

Afortunadamente, alguien en Gran Bretaña tuvo un poco de iniciativa y mandaron otro convoy repleto de víveres, que llegó unas pocas semanas después y supuso la salvación de la colonia y de sus prostitutas, las auténticas madres de Australia.     

La Bahía de Sidney en la actualidad

La Bahía de Sidney en la actualidad

 

*La portada es un mapa de Sidney de 1789, el primer año después de su fundación