Operación Ogro, cuando ETA hizo saltar por los aires a Carrero Blanco

El 20 de Diciembre de 1973, la banda terrorista ETA puso un explosivo en la calle que hizo volar (literalmente) el vehículo del, por entonces, Presidente del gobierno de España. La explosión fue tan descomunal que hizo aterrizar el coche en un tejado, dejando un enorme agujero en el suelo. Las consecuencias de la muerte de Carrero Blanco fueron numerosas y estuvieron relacionadas con el fin de una dictadura ya moribunda.

El almirante Luis Carrero Blanco llevaba años forjándose una carrera política dentro del sistema franquista, estandarte del núcleo más duro del mismo. Tuvo una participación destacada en la Guerra Civil y para 1940 ya era un hombre de confianza para Franco, que lo fue nombrando cada vez para puestos más importantes. Redactó la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado y era de la opinión de que a Franco lo sucediese una monarquía autoritaria en la figura del príncipe Juan Carlos.

En junio de 1973 fue nombrado Presidente del Gobierno, convirtiéndose virtualmente en el hombre más poderoso del estado y sucesor y sustentador de la dictadura, fuese cual fuese su forma de gobierno.

 Franco con sus franquitos y Carrero 

Franco con sus franquitos y Carrero 

ETA, asustada ante la posibilidad de que el régimen sobreviviera a Franco, llevaba ya un año planeando la forma de acabar con Carrero Blanco. El comando Txikia, formado por tres etarras, Jesús Zugarramurdi, Kiskur, José Miguel Beñarán, Argala, y Javier Larreategi, Atxulo, se pusieron en contacto con la activista comunista y escritora Eva Forest, que ayudó al comando dándoles información, sobre todo la valiosísima información sobre el recorrido diario que hacía Carrero, todas las mañanas hacía el mismo recorrido, iba a misa a la iglesia de San Francisco de Borja antes de volver a casa y luego marchar a la sede de la Presidencia del Consejo de Ministros. La primera intención de la banda era secuestrarlo, pero tras ser nombrado Presidente esto se volvió demasiado difícil, así que optaron por matarlo.

El plan es cuanto menos atrevido, encuentran un bajo en la calle y justificando el ruido diciendo que Atxulo es escultor, hacen un enorme agujero subterraneo desde el bajo hasta la calle y lo llenan de 50 kilos de explosivos, demasiados para un coche como el del Carrero, sin blindaje. A Carrero lo acompañaban su chofer y un policía junto a otro coche de escolta con dos policías más.  

 Cartel de la película Operación Ogro

Cartel de la película Operación Ogro

El plan quedó fijado para el día 18 de diciembre, pero la visita de Kissinger a España reforzó la seguridad en la zona, donde casualmente estaba la embajada americana. Así que se pasó todo para el día 20, ese día, como todos, Carrero salió de su casa en su Dodge 3700 GT y se dirigió a la iglesia a oír misa, salió de ella y volvió hacia su residencia, pero cuando pasaban por la calle Claudio Coello los etarras lo estaban esperando. Kisku dio la señal, y Argala, subido a una escalera haciéndose pasar por electricista, detonó los explosivos, los etarras salen corriendo hacia el coche en el que los espera Atxulo y se marchan a toda velocidad.

La explosión fue tan brutal que dejó en el suelo un cráter enorme, hasta el punto de que el coche de escolta, que quedó dañado por los cascotes, pensaba que el coche de carrero estaba en el agujero. La idea de un atentado terrorista era tan insignificante que en un primer momento solo se aviso de una explosión, pensando que había sido un accidente, un escape de gas o algo parecido. No fue hasta que los jesuitas de la iglesia les avisaron de que el coche estaba en el tejado de la casa profesa, pegada a la misma iglesia, entonces saltaron todas las alarmas… pero ya era tarde, Carrero murió en la explosión y sus dos acompañantes al poco tiempo.

 El coche de Carrero volando, nótese la poca potencia del explosivo usado...

El coche de Carrero volando, nótese la poca potencia del explosivo usado...

Las consecuencias del atentado fueron claras, a pesar de que en un primer momento fue el ala dura del franquismo la que cogió las riendas, el régimen había sido herido de muerte, Carrero era una figura imprescindible e insustituible y su muerte aceleró el fin del franquismo y también del propio Franco, que perdiendo a su mejor hombre dio un bajón físico y anímico muy importante. Así, a la muerte del Caudillo, el nuevo rey pudo renunciar al franquismo y conducir al país a la Transición.