Os Irmandiños, o por qué Galicia no tiene castillos

En pleno siglo XV, la situación en Galicia era especialmente mala para el pueblo en general, a las malas cosechas, las epidemias y el hambre se le unió un gran sentimiento de agravio de la población hacia los señores feudales, que ya no es que les ayudaran, sino que maltrataban con dureza a sus vasallos. Esto terminó explotando en una serie de revueltas populares que lucharon por deshacerse del yugo de la nobleza, ayudados por la naciente burguesía y liderada por hidalgos de la baja nobleza, se levantaron contra sus señores, poniéndolos en graves aprietos.

La primera revuelta tuvo lugar en el norte de Galicia. En las tierras del señor de Andrade, Nuno Freire de Andrade, llamado el Malo, se formó la Irmandade Fusquella, liderada por el hidalgo Roi Xordo, buscaban luchar contra la represión y la brutalidad del señor de Andrade. Las revueltas se extendieron por Pontedeume y Betanzos, llegando a Lugo y Mondoñedo e incluso hasta Santiago. Tomaron los castillos de Andrade en Vilalba, que quedó en ruinas y el de Moeche, en Ferrol, haciendo huir a los Andrade. En 1453 la Irmandade fue derrotada y Roi y los suyos fueron represaliados con extrema dureza.

 La Torre de Andrade, todo lo que queda de la antigua fortificación

La Torre de Andrade, todo lo que queda de la antigua fortificación

En la primavera de 1467 se gestó un nuevo levantamiento por las durísimas condiciones de vida a las que estaban postrados los campesinos gallegos (malas cosechas, hambre, epidemias…) y otra vez los mismos abusos seculares por parte de la alta nobleza con impuestos desorbitantes, un vasallaje más parecido a la esclavitud, una indefensión total hacia los abusos... Esta vez se gestó en los núcleos de población importantes (A Coruña, Betanzos, Ferrol, Lugo…) La llamada Irmandade Xeral , comandada por Alonso de Lanzós, Pedro de Osorio y Diego de Lemos, llegó a contar con unos 80.000 hombres, en los que había campesinos, gente de ciudad, baja nobleza y miembros del bajo clero.

A pesar de que estaban en contra de los nobles, no lo estaban del rey, Enrique IV de Castilla, que en un primer momento dio su beneplácito para la formación de la hermandad, ya que estos nobles habían confabulado contra él en la guerra civil castellana, intentando derrocarle y poniendo en su lugar a su hermano Alfonso.

La Irmandade Xeral funcionaba en pequeños grupos alrededor de un núcleo, dado la difícil orografía gallega, pero se mantenían informados, formando una especie de red por todo el territorio.

 Enrique IV de Castilla

Enrique IV de Castilla

El movimiento, que buscaba reparar las injusticias y acabar con los señores, desembocó en una guerra civil que duró 2 años. En ese tiempo se destruyeron unos 140 castillos y fortalezas (a excepción de las iglesias, que eran respetadas), reduciéndolos hasta los cimientos, arrinconando a la nobleza y al alto clero y a sus hombres y obligándolos a escapar a Castilla y Portugal. En el asalto a la fortaleza de Tui, murió el líder de los Sotomayor, el linaje más importante de Galicia, Álvaro Paez, dejando a la cabeza a su hermanastro Pedro Madruga. Durante esos dos años, los Irmandiños tuvieron el control del reino de Galicia.

Fue necesaria la intervención de la corona de Castilla, que envió tres ejércitos, que entraron desde Ponferrada liderado por el Conde de Lemos, Salamanca, llevado por Juan Pimentel y el arzobispo Fonseca y Portugal, este al mando de Pedro Madruga. Estos ejércitos, apoyados por el arzobispado de Santiago, y mucho mejor preparados, consiguieron derrotar a los Irmandiños, estos, siempre esperando más refuerzos, no se rinden tan fácilmente y se atrincheran en las pocas fortalezas que quedan en pie o directamente se echan al monte, pero al final la lucha se acaba, muchos sobreviven, a excepción de sus líderes.

 Recreación de la lucha de los Irmandiños

Recreación de la lucha de los Irmandiños

Pero durante dos años los Irmandiños consiguieron lo que querían, y su recuerdo y su lucha siguen vivos, y su huella quedó en la misma tierra, ya que la mayoría de los castillos demolidos jamás se reconstruyeron.

 

*La foto de la portada corresponde al Castillo de Sandiás, arrasado por los Irmandiños.