Los Capeto, la dinastía más Real

La dinastía de los Capetos ha estado gobernando distintos países europeos desde hace más de 1000 años. Los Borbones españoles son un ejemplo claro, ya que desciende de manera directa del rey francés Hugo Capeto, el fundador de esta inagotable dinastía.

Sus orígenes están un poco perdidos en el tiempo, se cree que la familia Capeto aparece en el centro de Francia, puede que incluso tenga algún ascendente sajón, ya en el siglo V. El antepasado Capeto más antiguo del que se tiene noticia es Roberto el Fuerte o el Calvo, dependiendo de la característica a destacar, Marqués de Neustria y Conde de Anjou, destacado defensor contra las invasiones vikingas de mediados del siglo IX., murió luchando contra ellos en la batalla de Brissarthe. Sus hijos serían reyes de Francia, fundando la dinastía Robertina, de la que descienden los Capetos.

 Francia Occidental, el primer reino de los Capeto

Francia Occidental, el primer reino de los Capeto

Un nieto de Roberto el Fuerte, Hugo el Grande, se convirtió en el noble más fuerte de Francia y con él empezaría el principio del fin de la dinastía Carolingia, a la que ya se había enfrentando su padre y su tío, ambos reyes de Francia. Hugo nunca quiso ser rey, pero confabuló toda su vida para mandar más que el rey y al final allanó el camino para que su hijo, Hugo, se convirtiera en Rey de Francia.

Hugo I Capeto se convirtió en rey (aún con el título de Rey de los Francos) en el 987.  Aunque le costó dios y ayuda reforzar su posición, al final se impuso al último de los carolingios. Su intención era la de fundar una nueva dinastía que hiciese olvidar a la creada por Carlomagno, y al poco tiempo consiguió asociar a su hijo Roberto al trono, que terminaría siendo rey como Roberto II el Piadoso.

 Cuadro de Hugo Capeto, hecho a petición de Luis Felipe I, el último rey

Cuadro de Hugo Capeto, hecho a petición de Luis Felipe I, el último rey

Y desde esa fecha los Capetos dominaron Francia hasta la muerte sin descendencia de Carlos IV el Hermoso en 1328. Pero la dinastía no desapareció, sino que pasó a sus primos, los Valois que duró hasta 1589 con Enrique III, de ella a otros primos, los Borbones y más tarde a Luis Felipe I de Orleáns, el último rey de Francia, también descendiente del primer Capeto. Todos los reyes de Francia, a excepción de los Bonaparte eran parte de la enorme rama familiar que empezó Hugo Capeto.

Pero ahí no acaba la relación de esta dinastía con los tronos. En Portugal, la casa de Borgoña fundó el condado de Portugal, con el matrimonio de Teresa de Castilla con Enrique de Borgoña, bisnieto de Hugo Capeto, su hijo Alfonso sería ya rey de Portugal. Las otras dos casas portuguesas, los Avis y los Braganza descendían de esta.

En Navarra gobernarían dos ramas de los Capetos, los Évreux y una rama menor de los borbones.

Otra rama de los borbones, la fundada por Felipe De Anjou, nieto de Luis XIV, el Rey Sol, gobernaría en España tras la Guerra de Sucesión Española, y salvo los periodos republicanos, de nuevo la familia Napoleón y el incomprendido de Amadeo de Saboya, desde 1714 hasta nuestros días en España siempre hubo un Borbón en el trono, aunque si nos ceñimos a los rumores existentes, es probable que alguno no fuera hijo de su real padre.

 Felipe V, el primer Borbón español

Felipe V, el primer Borbón español

A día de hoy, tanto el rey Felipe VI de España como el gran duque de Luxemburgo por su unión con los Borbón-Parma, una rama italiana, desciende de manera directa y por parte de padre de Hugo Capeto y por tanto de Roberto el Fuerte, que murió en el 866, nada menos que 1151 años de reinados continuos aquí y allá.