El Samhain, el fin de Año celta que desembocó en chuches y sustos

Aunque se desconoce en su mayor parte, se sabe que los druidas celtas celebraban esta festividad para conmemorar el fin de las cosechas y el principio de la época oscura del año, era una noche especial, donde el mundo de los espíritus y las hadas y el humano estaban más cerca y estos podían pasar a nuestro mundo.

El Samhain se celebraba de distintas formas por todas las islas británicas y también en el norte de la península ibérica y en otras zonas europeas de tradición céltica. Como ya dije, más allá de ser la celebración del año nuevo con su calendario lunar y estar muy ligada a los espíritus y a los antepasados, no se conoce en profundidad como era la festividad, sólo que debía durar unos cuantos días.

 Unos druidas, liándola

Unos druidas, liándola

La tradición de Samhain pronto empezó a evolucionar, el contacto con los romanos que conquistaron parte de las islas provocó que una de sus festividades, la de la diosa de la cosecha, Pomona, influyese en la fiesta celta.

Pero la puntilla a esta tradición la puso la Iglesia católica, que como siempre hacía en estos casos, buscó la manera de asimilar las festividades que consideraba paganas y convertirlas en fiestas religiosas cristianas. El Día de Todos los Santos se celebraba el 13 de mayo hasta el año 740, que fue cambiada al 1 de Noviembre para coincidir con el Samhain y cristianizar la celebración dadas sus similitudes.

 Un cementerio en el Día de todos los Santos, foto sacada de http://galiciahoxe.com

Un cementerio en el Día de todos los Santos, foto sacada de http://galiciahoxe.com

El nombre actual, el de Halloween, parece venir del escocés y del inglés antiguo, hay más de una teoría, que puede descender de antiguas palabras para denominar a los santos o incluso para denominar a las procesiones de difuntos (como los de la Santa Compaña en Galicia). No queda especialmente claro, lo que sí se sabe bien es que esta tradición, con el nombre actual, saltó a EEUU con la inmigración irlandesa donde se mezcló con el cuento de Jack-o’-Lantern, que cuenta la historia de un campesino irlandés que consigue secuestrar al diablo y lo suelta a cambio de su alma y al morir, al no poder ir al cielo ni al infierno, vaga por la tierra con un nabo o una calabaza tallada con una brasa del infierno dentro, de ahí la gran tradición de tallar calabazas en Halloween.

 Jack-o'-Lantern

Jack-o'-Lantern

A principios del siglo XX la fiesta era ya muy popular en EEUU, convirtiéndose en una fiesta de disfraces y caramelos y dejando atrás su espiritualidad, aunque en el fondo ahí sigue, los disfraces de monstruos y muertos, las calabazas, las velas, la oscuridad... Al final, su popularidad volvería a Europa y se extendería por el mundo.

A día de hoy, por ejemplo en Galicia, llevan unos años intentando recuperar la antigua tradición del Samaín, en contraposición al Halloween más comercial, y poco a poco está consiguiendo más popularidad.