Bretoña, el hogar gallego de los bretones

A la caída del Imperio Romano, las islas británicas se convirtieron en el hogar de sajones, anglos, jutos y otros pueblos germánicos, que poco a poco fueron haciéndose con el territorio, desplazando a los antiguos habitantes, los bretones, la mezcla del antiguo pueblo britano y los colonizadores romanos, que unido a los continuos ataques de los pictos decidieron buscar un nuevo lugar en donde asentarse.

Su peregrinaje los llevó a unos a asentarse en la costa de Francia, una zona que desde entonces sería conocida como Bretaña, otro grupo decidió ir hacia Hispania y se asentaron en la zona nororiental de la Gallaecia sueva.

Se asentaron en la actual costa de Lugo, donde construyeron un monasterio, el de Máximo (actual basílica de San Martiño de Mondoñedo, posiblemente la catedral más vieja de España), y llegaron a fundar su propio obispado, el de Britonia, cuyo principal obispo fue Maliosus o Maeloc, que participó en los Concilios de Braga, convocado por el rey suevo Miro, aunque se duda sobre si realmente fue el mismo obispo a los dos concilios o eran persona distintas.

 San Martiño de Mondoñedo

San Martiño de Mondoñedo

El monasterio Máximo tiene especial relevancia, porque era el centro del mundo en Bretoña, heredado de su pasado británico, copiaba al cristianismo celta que apareció en las islas, el obispo era a la vez en abad del monasterio, en vez de tener una sede episcopal propia donde construir una catedral.

El territorio que ocuparon parece que se extendía más o menos por la zona norte de Lugo y que llegaba hasta Asturias, puede que hasta el río Sella. Por toda esta zona quedan numerosos topónimos que hacen referencia a los bretones.

Durante algo más de un siglo, desde el 572 con el II Concilio de Braga hasta el 693 en el XVI Concilio de Toledo, el obispado aparece reflejado en los papeles de la época, y aún así hay cierta duda porque en algunos escritos aparece como el Obispado de Laniobra en vez de Bretoña.

En el siglo IX, Bretoña sufrió los ataques de las incursiones vikingas y su capital fue asediada y destruída.  Hay incluso una leyenda, que contradice un poco a la realidad, que habla que el obispo de ese momento, san Gonzalo, consiguió frenar el avance normando rezando y consiguiendo que se levantara una tormenta que paró el avance de sus naves. Incluso a día de hoy se sigue haciendo una romería en su nombre en la zona, en la Capilla del Obispo Santo.

 Concello de A Pastoriza, antiguo asentamiento de Bretoña

Concello de A Pastoriza, antiguo asentamiento de Bretoña

A partir de este punto empieza el declive del poder bretón en la zona y el obispado es trasladado a Mondoñedo por orden del rey Alfonso III.

Realmente no se sabe hasta qué punto la cultura bretoña influyó en la sueva del momento, pero hay ciertos ejemplos, como la existencia de un dialecto propio en comarca de Mondoñedo, llamado dialecto mindoniense, que sobrevivió hasta el siglo XV.