El Caso Arny, o cuando la Homofobia es más importante que la verdad

Hace 22 años, en 1995, quedó en evidencia la homofobia de la sociedad española con el Caso Arny, una auténtica caza de brujas televisiva contra famosos que se creía que eran homosexuales en un caso de prostitución de menores en un local gay de Sevilla. La difusión de las identidades de los acusados vulnerando cualquier derecho a la privacidad fue brutal, así como el juicio paralelo que hizo la gente, y eso que aún no existía Twitter.

Todo empezó con la denuncia de un chico de 16 años que acusaba a algunos bares gays de Sevilla de haberle usado para prostituirse en ellos. La policía lo estuvo investigando, pero no llegó a ninguna conclusión, aún así se abrió un juicio para verificar que estaba ocurriendo, basándose no solo en la primera denuncia, sino en las de algunos menores más, que empezaron a dar nombre, algunos de gente muy famosa.

Y enseguida el caso se hizo famoso, en cuanto los medios descubrieron que entre los acusados figuraban famosos como Javier Gurruchaga, Jesús Vázquez, Jorge Cadaval, de los Morancos, un marqués, el hermano de María del Monte, un juez de menores… Fue algo demasiado bonito para dejarlo escapar, y la cobertura del caso fue completa hasta rozar el acoso, se saltó a la torera el secreto de sumario y se juzgó a todos ellos en todos los platós de televisión, en las radios y en los periódicos.

 Jesús Vázquez en una entrevista en la época

Jesús Vázquez en una entrevista en la época

Durante los siguiente 5 meses que tardó en empezar el juicio la opinión pública estuvo muy dividida sobre el tema, aunque siempre flotó un aire a homofobia difícil de tapar, por otro lado, se llegó a acusar al gobierno del momento, el PSOE de Felipe Gonzalez, de crear el juicio para distraer a la gente del GAL y la financiación ilegal del partido, si en vez de ser en el 95 llega a ser a día de hoy y los foros bullirían de montones de teorías de la conspiración…

Cuando el juicio empezó, las contradicciones de los acusadores empezaron a aparecer, 13 de los 59 menores se retractaron diciendo que habían sido presionados por la policía y la fiscalía, los testimonios de otros no eran creíbles y en general quedó patente que ahí pasaba algo muy raro. Todos los acusados se declararon inocentes, algunos incluso dijeron que ellos ni siquiera habían pisado ninguno de los clubs investigados, y en algunos casos se demostró que era verdad.

Al final, 32 de los 47 investigados fueron absueltos de todos los delitos, lo que dejó en entredicho a la acusación y a la fiscalía. Sólo dos de los acusados fueron encontrados realmente culpables, el dueño y el gerente del Club Arny, condenados a largas penas de prisión, el resto de los condenados, lo fueron a penas de menos de 2 años y ninguno pisó la cárcel, entre ellos estaba el único famoso procesado, el Marqués de Sotohermoso, cuyo padre fue un conocido franquista al que seguro que no le hubiese hecho gracia ninguna todo esto.

 Portada de El País 

Portada de El País 

El despropósito de los juicios, el real y el mediático, fue enorme, quizás de las personas más afectadas por todo esto fue el presentador Jesús Vázquez, que por aquella época empezaba una prometedora  carrera tras los éxitos de programas como La Quinta Marcha o Hablando se entiende la basca (madre mía los 90…) que se vio cortada de golpe hasta 1998 cuando Canal Sur le volvió a dar una oportunidad. En esa época pasó penurias económicas e incluso fue acogido en casa  por otro de los acusados, Jorge Cadaval. Según él mismo cuenta, en esa época fue cuando decidió contar que era gay, aunque al final esperó a salir absuelto antes de contarlo, como le recomendaron sus abogados.

En palabra del propio Jesús Vázquez: fue el último intento de las cavernas, las fuerzas reaccionarias y el poder homófobo para asestar un golpe a la libertad y la tolerancia.