Jack el Loco, un arquero en la II Guerra Mundial

Jack el Loco, un arquero en la II Guerra Mundial

Jack Churchill fue un soldado británico que destacó durante la II Guerra Mundial por su efectividad en las misiones que le encomendaron y, sobre todo, por su peculiar estilo a la hora de entrar en batalla.

Jack ya era un soldado veterano antes de la II Guerra Mundial, estuvo en él 10 años, pero en ese tiempo sólo había aprendido a tocar la gaita (se dedicaba a tocarla en la sala de guardia en plena noche) y a tirar con arco, así que decidió dejarlo y se dedicó a trabajar como extra en algunas películas e incluso llegó a representar a Gran Bretaña en los Campeonatos Mundiales de Tiro con Arco en 1939. Justo cuando empezó la guerra decidió reengancharse. 

Una vez reenganchado fue enviado a Francia con la Fuerza Expedicionaria Británica, pero con el avance alemán, toda la línea defensiva cayó y los británicos tuvieron que salir por patas a través de Dunkerque, allí Jack ya destacó, creando emboscadas para retrasar el avance alemán, a ellas siempre iba pertrechado con su arco y una espada claymore escocesa. En una de esas emboscadas consiguió matar a un sargento alemán con su arco, convirtiéndose en el primer soldado en matar a otro con arco y flechas en la II Guerra Mundial.

Espada Claymore

Espada Claymore

Una vez de vuelta en Inglaterra se unió a los British Commandos, creados para hostigar a los alemanes en Europa.

En una de las misiones, en Noruega, consiguió tomar una posición importante a base de pura valentía, cuando su barcaza se acercaba a tierra, y mientras la Royal Navy disparaba contra las fortificaciones, cogió su gaita y se puso a tocar, una vez tocaron tierra salió corriendo espada en mano gritando: “¡Comando!” e internándose en las posiciones enemigas. Como no podía ser de otra forma, a las pocas horas la fortaleza había caído.

Jack Churchill

Jack Churchill

En otra ocasión, en Italia, decidió repetir la jugada, pero esta vez siendo más listo. Una vez que él y sus soldados consiguieron rodear al enemigo ordenó a sus hombres gritar el que ya era su grito de guerra: “¡Comando!”, los nazis pensaban que estaban rodeados por una fuerza mucho mayor y mientras dudaban que hacer hasta el punto que 136 de ellos fueron capturados, Jack y otro sargento se adentraron en la zona enemiga, y sin pegar ningún tiro, sólo con su espada en mano, derrotaron a un enemigo muy superior en número.

Pero no todo le podía salir bien, en 1944 en pleno Adriático, en la isla de Brac, su grupo quedó aislado en medio de fuego enemigo, todos murieron, salvo él, que viéndose perdido empezó a tocar con su gaita la canción ”Will Ye No Come Back Again?” y al final lo derribaron con una granada, pero no murió y fue hecho prisionero. Fue enviado al campo de Sachsenhausen donde con otros prisioneros consiguieron escapar (La película de la Gran Evasión está inspirada en este hecho), pero lo volvieron a capturar. Era ya 1945 cuando volvió a escapar, estuvo caminando durante 200 kilómetros hasta que se encontró a fuerzas aliadas y volvió a presentarse para la lucha, pero el fin de la Guerra no le permitió volver.

Tocando la Gaita...

Tocando la Gaita...

Aún estuvo unos años más en el ejército como instructor de paracaidistas (imaginaos tener a un tío así como instructor…) Volvió a actuar como extra, esta vez en la película de Ivanhoe y fue también instructor de paracaidismo en Australia, donde se aficionó al surf. Una vez se retiró del ejército, con dos condecoraciones, decidió seguir practicando surf, un buen retiro para un soldado excepcional, hasta su muerte en 1996.

Para el recuerdo queda su frase, que tan bien lo retrata: “Ningún oficial que entré en combate sin su espada está debidamente pertrechado”.

 

*En la foto de portada fijaos en el primer soldado por la derecha, ¡es Jack el Loco con su espada!