Alexcurioso, absurdo, muerte

Muertes absurdas, ¡Vaya forma de irte a la tumba! (I)

Alexcurioso, absurdo, muerte
Muertes absurdas, ¡Vaya forma de irte a la tumba! (I)

¡Oh la Muerte! Horrible, sucia e inevitable, odiada por tantos, temida por todos... aunque bueno, a veces, sobre todo si nos toca lejos, puede llegar a ser divertida. La historia está llena de muertes absurdas, divertidas, estúpidas e incluso merecidas, vamos a repasar unas cuantas:

                Empecemos por el famoso astrónomo danés Tycho Brahe, uno de los más importantes de la historia, murió por aguantarse las ganas de mear... así, tal cual. Al parecer durante un banquete en 1601 que se alargó demasiado, y seguramente, tras beber demasiado, le entraron unas ganas de mear tremendas. Pero tuvo que aguantarse con la vejiga llena hasta que el banquete acabó, al parecer, en esa época era toda una falta de respeto levantarse, incluso para mear, durante un banquete, y claro, el pobre Tycho no quiso hacerle un feo al anfitrión y al final acabó con la vejiga destrozada, que acabó en una infección generalizada que lo llevó a la tumba (niños, aguantarse las ganas de hacer pis es malo, no lo olvidéis)

 

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                Ahora hablemos de uno de los primeros dramaturgos griegos, Esquilo, predecesor de Sófocles y Eurípides, llegó a luchar en la famosa batalla de Maratón contra los Persas. Vale, dejémosle ahí un momento y hablemos de otra cosa, de los Quebrantahuesos, un tipo de buitre que caza y se alimenta de una forma muy particular, suele coger huesos y caparazones y ascender a grandes alturas y dejarlos caer sobre piedras para partirlos y poder comerlos. Bien, después de este apunte, volvamos con Esquilo, que además de dramaturgo era calvo, y eso lo mató, eso y la tortuga que le dejó caer en la cabeza un quebrantahuesos que lo confundió con una piedra. Así que si eres calvo y quieres ir a observar quebrantahuesos lleva un sombrero.               

 

                Cambiemos de tema, pasemos al Vaticano, en el siglo XV, uno de los Papas de la época fue Paulo II, sobrino de otro papa Eugenio IV. Fue tratado mal ya por los cronistas de la época, que le llamaban María Pietissima, porque se quejaba y lloraba cuando no conseguía lo que quería, aunque se cree que se referían a su homosexualidad, que debía ser bastante conocida. Intentó reformar la Iglesia y luchó contra los sobornos oficiales, arregló un poco la caótica administración, estableció el Jubileo cada 25 años e intentó organizar una Cruzada. Pero todo eso quedó ensombrecido por la homofobia mostrada y cuya muerte no ayudó, según parece murió de un infarto mientras era sodomizado por un paje, pero oye, al menos murió disfrutando.               

                 Pasemos ahora a Estados Unidos en el siglo XIX, el Salvaje Oeste, la Guerra Civil, el ferrocarril... una de las figuras destacadas de esa época, que tuvo gran repercusión, fue Allan Pinkerton, fundador de la Agencia Pinkerton, la primera agencia de detectives del mundo, predecesora del FBI, empezó a usar técnicas de rastreo y la creación de personajes para espiar (como auténticos james bond) que aún se usan hoy en día. Fue muy importante ayudando a la Unión en la guerra civil. Pinkerton, además de un gran detective y espía debía ser un poco guarro en su higiene bucal, ya que un día caminando por Chicago mientras pensaba en cosas detectivescas, resbaló y se mordió la lengua (¿a quién no le pasó esto alguna vez? pues este va y la casca), pues o bien ser mordió muy fuerte o bien no se había lavado la boca en la vida (hay que decir también, que en la época la higiene bucal no era un tema muy extendido) y este mordisco desembocó en una infección enorme que lo acabó matando. Así que niños, lavaos los dientes siempre, que los mordiscos en la lengua, si la boca está sucia, matan.

 

                Y ahora, por último por esta vez, nos vamos a Suecia en el siglo XVIII, desde más o menos la mitad del siglo, gobernó el rey Adolfo Federico de Suecia, es considerado uno de los monarcas más débiles de las historia del país, perdió casi todo su poder a favor del parlamento y el Consejo real, parece que intentó recuperar el control con una revolución, pero le salió fatal y apunto estuvo de perder la corona, durante el resto de su reinado solo fue un títere sentado en el trono. El pobre monarca, que no pintaba nada en ningún sitio decidió refugiarse en la comida, y esto, como no podía ser de otra forma, lo mató. Durante una cena, en la que debía tener especial hambre, se metió entre pecho y espalda  langosta, caviar, chucrut, sopa de repollo, ciervo ahumado, champaña y repitió postre ¡¡14 veces!! Sufrió una indigestión terrible (no había sales de fruta suficientes para tanta comida) que lo llevó a la tumba. Pasó a la historia como el Rey que comió hasta morir, otro que murió realizando su mayor pasión.

 

                Y estos, son, al menos de momento, unas cuantas muertes ridículas de la historia, pero hay muchas más. ¡Que la muerte no os pille con los calzoncillos sucios, a vuestra madre no le gustaría nada!