Alex

El Árbol más solitario del mundo o la Estupidez humana.

Alex
El Árbol más solitario del mundo o la Estupidez humana.

Hoy os voy a contar una historia triste. Triste porque demuestra como el ser humano es capaz de destruir las cosas más hermosas de la naturaleza sin motivo alguno.  

                Existía en África, en lo más profundo de uno de los desiertos más grandes del mundo, el del Sáhara, dentro de la región de Teneré, en la República de Níger, una acacia solitaria, dicen que la última superviviente de una época pasada donde el Sáhara no era tan desértico, tan aislada, que se consideraba que no existía ningún otro árbol a 400 km a la redonda. Esta acacia, llamada como no, el Árbol de Teneré, tenía unos 400 años, y llevaba siendo durante todo ese tiempo el punto de referencia para las caravanas de tuareg y más tarde para los exploradores occidentales, para no perderse en este desierto de grava.

                El árbol se alimentaba de un acuífero a más de 35 metros de profundidad que fue descubierto por los franceses en el 39, curiosos por saber cómo se alimentaba la acacia, y ya de paso construyeron un pozo. Hasta entonces la zona había estado preservada de cualquier acción humana por los tuareg, que trataban el árbol de una forma especial, y no creo que fuera para menos...

                Pero el hombre blanco llegó al desierto y empezaron los problemas para esta joya de la naturaleza, y es el motivo de que os hable en pasado en esta historia. Al parecer, en los años 50 un camión chocó contra uno de los dos troncos que presentaba el árbol, dejando a nuestra querida acacia con un solo tronco, pero viva. El problema no acabó ahí, sino que 20 años después, en 1973, otro camión, conducido por un libio que iba de alcohol hasta las cejas chocó de nuevo contra el árbol derribándolo y acabando con él de forma definitiva.

                Y os estaréis preguntando "¿Cómo es posible chocar contra el único árbol en medio del desierto?" La respuesta es muy sencilla... Porque los humanos somos estúpidos.

                A día de hoy, y como triste recordatorio, existe una estructura de metal y barriles con cierta forma de árbol, que marca el lugar donde, durante siglos, un árbol resistió las más duras adversidades hasta que se encontró con la peor, nosotros.

La estatua en la actualidad... Mucho, mucho a un árbol tampoco se parece...

La estatua en la actualidad... Mucho, mucho a un árbol tampoco se parece...